Por qué subir al Hafelekar
Capital del estado federado del Tirol, Innsbruck se encuentra en un enclave privilegiado entre las estribaciones de los Alpes y el macizo del Karwendel. Aquí, los paisajes imponentes compiten con las cumbres, de las cuales 125 superan los 2.000 metros de altitud. Es el terreno de juego ideal para los amantes de la montaña. El Hafelekar o Hafelekarspitze no es el pico más alto, ya que alcanza los 2.334 m, pero las vistas que ofrece son excepcionales. Su ascenso es sencillo gracias a un notable sistema de funiculares, convirtiéndolo en una de esas visitas imprescindibles que definen el carácter del oeste de Austria.
De la ciudad a la cumbre en 20 minutos
Frente a Innsbruck, la Nordkette se alza al norte de la ciudad. Esta cadena montañosa del Karwendel, el parque natural más grande del país, es bien conocida por los aficionados a los deportes de invierno gracias a sus dos estaciones de altura, Seegrube y Hafelekar. Este pico es su punto más elevado y la belleza de sus panoramas resulta tan irresistible como fácil de alcanzar.
Gracias a la tecnología, el teleférico y el funicular garantizan el ascenso sin esfuerzo. Es el paseo urbano más alto de la región y en apenas veinte minutos el centro de la ciudad queda atrás para dar paso a las alturas. La sensación de abandonar el bullicio en un instante para alcanzar la calma incomparable de la naturaleza en bruto es una experiencia singular.
Una vista de 360 grados sobre la región
En cualquier estación, el paisaje cambia sus colores, desde el blanco virginal de la nieve hasta los tonos verdes de los bosques de coníferas, donde la roca compone panorámicas sublimes. Un corto paseo de quince minutos lleva hasta la cima, donde se disfruta de una vista a 360 grados difícil de igualar. El valle del Inntal, el de Wipptal o la inmensidad del Tirol despliegan una belleza absoluta. Ya sea para practicar senderismo, parapente o simplemente para vivir un momento de desconexión, el Hafelekar ofrece recuerdos únicos.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Una montaña increíble a la que se puede subir a pie si practicas senderismo (y sin niños pequeños, por supuesto, sigue siendo alta montaña para expertos), o en un teleférico súper rápido y moderno.
En pocos minutos, pasas del centro de Innsbruck a lo alto de una montaña increíble, donde además se puede comer muy bien. Un lugar imprescindible si visitas esta ciudad tan estupenda.