Visitar Esmirna
Bañada por el mar Egeo, Esmirna, también conocida como Smirne, es la tercera ciudad más grande de Turquía. Como metrópolis portuaria moderna, sus diversas influencias le otorgan un encanto particular. Fundada en el año 3000 a.C., ha experimentado diversas ocupaciones y de ese complejo pasado quedan vestigios arqueológicos de valor incalculable. Tras ser parcialmente destruida por un incendio de grandes proporciones en 1922, su reconstrucción a cargo de urbanistas franceses le confiere un aire occidental que se fusiona con su fuerte cultura local. Dominada por el monte Sipylos, entre el mar y la vegetación, la ciudad brilla a las puertas del parque nacional Karagöl.
Tesoros históricos en el corazón de la ciudad
La plaza Konak ilumina el centro urbano. En su centro, rodeada de palmeras y a menudo por una nube de palomas, la Torre del Reloj es una obra monumental de 25 metros. Erigida en 1901, es el emblema de la ciudad. El barrio es esencial, con la pequeña mezquita octogonal Yali de 1748 que le aporta un encanto infinito. Una de las calles conduce al embarcadero y al Konak Pier, un antiguo mercado de pescado diseñado por Eiffel que hoy funciona como centro comercial. Otra vía se abre hacia el centro peatonal donde la actividad del Kemeralti Market marca el ritmo. Este inmenso mercado es un lugar mítico, repleto de restaurantes y tiendas, un festival de colores, aromas y oportunidades donde la mezcla de gente resulta irresistible. Las fuentes otomanas y los talleres de artesanos guían hacia el mercado cubierto Kızlarağası Hani, un edificio fabuloso de 1744. Al final, las columnas y arcadas de la Agora de Smirne se alzan con orgullo. Construida por Alejandro Magno y reconstruida tras un terremoto, este museo al aire libre grecorromano sigue siendo objeto de excavaciones y sus canales de agua aún funcionales ilustran el ingenio de la antigüedad. Siguiendo la ruta, la Mezquita Fatih Cimili destaca por sus tonos azules, siendo una de las más bellas de la ciudad.
Un paseo litoral excepcional
Convertido de herramienta práctica en una atracción imprescindible, el Asansör es uno de esos edificios históricos que hay que ver y, sobre todo, probar. Construido en 1907, conecta la parte baja con la costa de Karatas y ofrece una vista magistral. Otro punto de encuentro con vistas fabulosas es el paseo de Kordon, que recorre kilómetros de frente marítimo. Concurrido por pescadores y vendedores de pescado, es un lugar de descanso absoluto que cuenta además con numerosos restaurantes. Como ciudad de la uva, Esmirna la utiliza en todas sus recetas, incluso en helados. Y para captar todos los matices históricos de esta increíble ciudad, el Museo etnográfico expone interesantes colecciones de arte y costumbres locales a lo largo del tiempo, además de joyas y armas antiguas. Un destino emocionante y auténtico.
Cuándo ir
Con un clima mediterráneo, Esmirna resulta muy agradable de marzo a noviembre. En verano, las temperaturas pueden ser muy elevadas. Dado que Turquía es un país musulmán, el periodo del Ramadán no afecta al funcionamiento de los lugares turísticos ni de los restaurantes en Esmirna.
Cómo llegar
Existen vuelos directos desde numerosas ciudades europeas hasta Esmirna. El aeropuerto internacional se encuentra a 18 km de la ciudad y cuenta con autobuses, lanzaderas y metro para realizar el trayecto. Además, hay servicios de ferry que conectan toda la costa del mar Egeo.
La ciudad de Izmir es una ciudad costera bastante agradable, como muchas otras.
Donde guardo un buen recuerdo es en todas las actividades y visitas que se pueden hacer alrededor.
Entre ellas: las ruinas griegas de Éfeso, las cascadas petrificadas de Pamukkale, ¡y muchas otras!
Esto permite hacer algo más que playa y piscina todos los días.