Visitar Lugano
Lugano es una ciudad del cantón del Tesino, en la zona de habla italiana del sur de Suiza. Flanqueada por el monte Brè y el monte San Salvatore, se extiende a orillas del lago de Lugano, muy cerca de la frontera con Italia. Es una localidad próspera, uno de los centros financieros y de congresos más importantes del país. Su clima templado, casi mediterráneo, se debe a su ubicación meridional al pie de los Alpes, lo que propicia una vegetación exuberante y subtropical que puedes descubrir en el parque Ciani, un jardín paisajístico junto al agua. Aprovecha el paseo para culturizarte un poco, ya que el parque alberga la Villa Ciani y sus exposiciones de Bellas Artes, además del museo cantonal de historia natural.
Los puntos fuertes de Lugano
Con sus antiguos edificios renacentistas concentrados en torno a la Piazza della Riforma y un casco antiguo peatonal muy típico de la Lombardía, Lugano conserva un aire indiscutible de Italia del Norte. Admira la catedral de San Lorenzo, representativa de la región, antes de bajar hacia la orilla del lago para recorrer sus encantadoras arcadas, repletas de tiendas y restaurantes. En este terreno, la Via Nassa concentra los establecimientos más exclusivos.
Muy cerca se encuentra la suntuosa iglesia de Santa María de los Ángeles, que custodia una impresionante pintura mural sobre la Pasión y la Resurrección obra de Bernardino Luini, discípulo de Leonardo da Vinci. En el plano cultural, tienes a tu disposición el Museo d'arte della Svizzera Italiana (MASI), centrado en las Bellas Artes, y el LAC, un espacio dedicado a la creación contemporánea.
Los aficionados al arte y la antropología valorarán también el Museo de las Culturas, que propone un recorrido etnográfico por los continentes europeo, asiático y africano. El Museo Hermann Hesse, ubicado en una casa tradicional a poca distancia de Lugano, repasa por su parte la vida y la obra del escritor.
Un entorno natural excepcional
Lugano destaca por un paisaje natural sobresaliente. Más allá del lago, ideal para un baño en verano, la ciudad está rodeada de cumbres como el monte San Salvatore, que guarda cierto parecido con el Pan de Azúcar de Río de Janeiro. Para explorar las montañas de los alrededores, dispones de dos funiculares. Uno de ellos sube al monte Brè desde Cassarate y da acceso a rutas de senderismo y al sendero de los olivos que bordea el lago. El otro parte de Lugano-Paradiso rumbo al monte San Salvatore, cuya cima regala una perspectiva panorámica impresionante sobre la ciudad y los picos alpinos hacia el oeste.
¿Cuándo ir?
El clima de Lugano es benigno durante todo el año, lo que permite planificar una visita en cualquier estación. Conviene evitar los meses de enero y febrero, ya que concentran las temperaturas más frías y los días más húmedos.
¿Cómo ir?
Lugano está conectada por tren o autobús en menos de dos horas y sin transbordos con las ciudades de Zúrich y Milán, lo que la convierte en un destino muy accesible y práctico.
En la frontera italiana, al pie de los Alpes y a orillas del lago Lugano, la ciudad que lleva el mismo nombre disfruta realmente de un entorno excepcional y de un tiempo muy bueno en verano. En primavera, los colores que adquiere la naturaleza son mágicos.
Un pequeño inconveniente: el precio del alojamiento y de los lugares para salir es elevado.