Visitar Tignes
En el corazón de la Saboya, el encantador pueblo de Tignes es uno de los máximos exponentes de la región. Lo que antaño fue una pequeña aldea desconocida, se ha transformado en una estación de esquí de gran renombre en Francia y en toda Europa. Tignes ofrece planes interesantes en cualquier época del año.
El paraíso de los deportistas
Por supuesto, Tignes destaca ante todo por su estación de esquí, que cuenta con 300 kilómetros de pistas para todos los gustos y niveles. Es curioso recordar que, a principios del siglo XX, casi nadie sabía de la existencia del pequeño pueblo de Tignes. En 1956, la localidad fue destruida por completo tras la construcción de la presa del Chevril, para gran tristeza de sus habitantes.
Afortunadamente, Tignes se reconstruyó un poco más lejos y desarrolló su estación de esquí durante las décadas de los 60 y 70. Desde entonces, se ha ganado una merecida reputación entre los dominios esquiables de los Alpes. Con pistas que van desde las verdes hasta las negras, snowparks, recorridos de eslalon y zonas de freestyle, Tignes incluso fue sede de pruebas de los Juegos Olímpicos de invierno en 1992. Es una estación que atrae tanto a deportistas experimentados como a familias que buscan relajarse durante las vacaciones. Para alojar a todos los visitantes, se dispone de una amplia oferta de alojamientos, desde chalets y casas rurales hasta apartahoteles, además de numerosos espacios de ocio como salas de juegos, discotecas y spas.
Un patrimonio rico y auténtico
Tignes no vive solo del invierno. La montaña resulta igual de atractiva durante los meses de buen tiempo, tanto para deportistas como para quienes buscan tranquilidad. El Parc National de la Vanoise, vecino de Tignes, es un magnífico espacio protegido donde conviven numerosas especies animales y vegetales. Si recorres sus senderos de montaña en verano, quizás tengas la suerte de ver una cabra montés, un rebeco, un zorro rojo o una colonia de marmotas. También habitan allí osos pardos, lobos y linces boreales, aunque son mucho más esquivos y difíciles de avistar.
Además del senderismo, en la región se practican muchas otras actividades: golf, bicicleta de montaña, escalada, parapente y vela en el lac de Chevril. En este último se puede observar la gran presa de 180 metros de altura que anegó el pueblo original. Antiguamente estaba cubierta por un inmenso mural, "El Gigante de Tignes", pero casi ha desaparecido con el paso de los años.
Cuándo ir
Como ocurre con la mayoría de los pueblos de montaña, Tignes tiene atractivos en cualquier estación. El invierno atrae a los amantes de deportes como el esquí, las raquetas de nieve o el snowboard. La temporada estival es ideal para quienes desean recargar pilas lejos de la ciudad y para los entusiastas del senderismo de montaña.
Cómo llegar
Si no viajas en vehículo propio, puedes tomar un avión hasta Lyon o Ginebra y, después, el tren hasta la estación de Bourg-Saint-Maurice. Esta última se encuentra a treinta kilómetros de Tignes, trayecto que se puede cubrir en autobús. Quienes prefieran ir en coche pueden hacer el viaje desde Grenoble (2h 30min), Ginebra (2h 50min) o Lyon (3h).