Visitar el Matadero
A orillas del río Manzanares, el Matadero es sin duda una de las transformaciones más notables que se pueden imaginar. Este conjunto de naves albergaba el antiguo matadero de Madrid y el mercado de ganado a principios del siglo XX. Cuesta percibir este pasado austero en un espacio tan amplio que parece haber estado siempre consagrado a la cultura. Concebido como un auténtico pueblo dentro de la ciudad, cada pabellón se dedica aquí a una disciplina artística concreta. Desde 2006, las exposiciones, el teatro, la música, el cine y los festivales han encontrado su escenario en este dinámico e inspirador centro de creación contemporánea.
El arte y la creación en todas sus formas
La arquitectura neomudéjar de los edificios otorga una presencia imponente al Matadero. El recinto es muy extenso y se divide en diferentes naves llamadas naves, formando un espacio lleno de vida donde siempre pasa algo interesante. La creación marca el ritmo sin ningún tipo de límite. El diseño cobra protagonismo en la Central de Diseño, la literatura se comparte en la Casa del Lector y las artes escénicas y visuales se dan cita en las Naves del Español en Matadero. La única sala del país dedicada en exclusiva al cine documental se encuentra en la Cineteca, mientras que en el centro de residencias artísticas, la Nave 16, los creadores locales conviven con los internacionales. Aquí se ubica también el Centro de Experiencias Inmersivas, conocido como MAD, donde la realidad virtual y los hologramas anticipan el arte del futuro. Alejada de su función frigorífica original, la Nave 0 funciona como un espacio de experimentación, y en las zonas al aire libre se organizan talleres y actividades lúdicas durante todo el año. Los conciertos y festivales completan una programación en constante evolución, complementada por dos restaurantes ideales para hacer un alto en el camino. El Matadero es un espacio único y plural a la vez, al igual que los artistas a los que acoge.
El pasado 15 de mayo, día de festividades en Madrid por San Isidro, patrón de la ciudad, estábamos de paseo por la zona sur del centro de la capital española.
Nos acompañaban unos amigos que viven allí y que nos llevaron al Matadero, un gran centro cultural acondicionado en unos antiguos mataderos, a orillas del río.
No se fíen de los prejuicios, no hay nada sangriento ni morboso en el lugar. Al contrario, parece más bien un antiguo convento con varios edificios y muchos espacios verdes, lleno de actividades y vida. Era un día festivo y había mucha gente, evidentemente familias y habitantes de Madrid, y pocos turistas. Había conciertos gratuitos. Allí se encuentran salas de lectura, salas de proyecciones, espacios de intercambio con artistas y exposiciones de arte contemporáneo, talleres creativos, invernaderos tropicales...
En resumen, una grata sorpresa que recomiendo si quieren salirse de los caminos trillados y conocer la vida cultural contemporánea de Madrid.