Visitar el Parque nacional de los Dolomitas de Belluno
El Parque nacional de los Dolomitas de Belluno forma parte del macizo de los Dolomitas, en la región del Véneto, al norte de Italia, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2009. Esta vasta zona natural está protegida desde 1988 y abarca una superficie de más de 310 km². Cerca de 150 especies de flora y fauna son endémicas de este territorio. Aquí habitan rebecos, marmotas, murciélagos y unas 115 especies de aves, entre las que destacan el pito negro, el cernícalo y el águila real, además de numerosos reptiles y cerca de 100 especies de mariposas.
La belleza salvaje del Parque nacional de los Dolomitas de Belluno
El parque es un vasto territorio natural, prácticamente deshabitado, que alterna grandes praderas, bosques, cumbres elevadas y cavidades kársticas. Alrededor del 1% del territorio está compuesto por lagos y cursos de agua. Su altitud mínima es de 412 metros, mientras que su pico más alto alcanza los 2565 metros. También alberga la cueva más larga del Véneto, que se extiende a lo largo de 35 kilómetros y alcanza los 1052 metros de profundidad.
Organizar una excursión al Parque nacional de los Dolomitas de Belluno
El Parque nacional de los Dolomitas de Belluno cuenta con una red de más de 200 kilómetros de senderos, algunos de los cuales recorren las cumbres de los Dolomitas, como la Alte Vie (Altas Rutas). También es posible optar por paseos a caballo o en bicicleta. En invierno, cerca de la zona de Cortina, el parque se abre a los deportes de nieve con opciones para practicar esquí y senderismo con raquetas.
Existen numerosos espacios pedagógicos abiertos al público que permiten conocer mejor el entorno y la historia del parque, incluyendo tres centros de visitantes, un jardín botánico, un centro de educación ambiental y un museo naturalista. Además, el parque cuenta con algunos yacimientos arqueológicos, el centro minero de Valle Imperina, así como antiguos enclaves religiosos como iglesias y hospicios.
Esta zona protegida merece la pena, sobre todo si te gusta la naturaleza y los animales, así que dirígete al hermoso sendero Val Facina. Me encantó perderme por las rutas salvajes donde tuve la suerte de observar rebecos y marmotas a montones. Incluso en pleno verano se pueden encontrar espacios sin presión humana...