Sigiriya, el palacio que rozaba el cielo
Un peñón rocoso emerge de la jungla del triángulo cultural de Sri Lanka, y sobre su cima se alzan los restos de un palacio real. Aquí no se visita una montaña común, sino una fortaleza amurallada declarada patrimonio mundial de la UNESCO, construida por un monarca que quiso gobernar desde las nubes.
Por qué visitar la roca del León
El rey Kashyapa mandó edificar todo el complejo entre los años 477 y 495 d. C. Tras su fallecimiento, el lugar cambió por completo de función: unos monjes budistas se instalaron allí para convertirlo en un monasterio que perduró hasta el siglo XIV.
El nombre del sitio, Sinha-giri, significa literalmente roca del león. Una inmensa estatua del animal, construida en ladrillo durante el siglo V, señalaba antiguamente la entrada al palacio. Desapareció antes de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la década de 1980, que permitieron sacar a la luz sus vestigios.
La subida entre las garras del león
La visita comienza atravesando jardines acuáticos y antiguos fosos antes de que la pendiente empiece a endurecerse de verdad. El recorrido suma 1202 escalones en total.
A mitad de altura aparece el muro espejo, una superficie tan pulida que en su día habría reflejado la imagen del monarca. Hoy conserva inscripciones de visitantes grabadas directamente en la roca con más de 1500 años de antigüedad. Un poco más arriba, un nicho suspendido a decenas de metros del suelo protege los frescos de las doncellas de Sigiriya, pinturas milenarias aplicadas de manera directa sobre la piedra.
El ascenso final transcurre entre las dos patas de piedra de un león gigantesco, único vestigio de la escultura que presidía antaño la entrada del palacio, ya que las fauces por las que accedían los visitantes hace siglos ya no se conservan. A continuación hay que subir por escaleras metálicas ancladas a la pared rocosas para llegar a la cima, donde aguardan las ruinas del palacio real, terrazas y un antiguo depósito de agua con la jungla extendiéndose hasta el horizonte en todas direcciones.
Adecuado para
- Senderistas en buena forma física que busquen vistas panorámicas e historia
- Aficionados a la arqueología y a las pinturas murales antiguas
Menos adecuado para
- Personas con vértigo, debido a las escaleras metálicas suspendidas en el vacío
- Visitantes que no se lleven bien con las subidas empinadas y prolongadas
Consejo de amigo: lleva calzado cómodo y agua abundante, ya que la subida resulta exigente en varios tramos.
Cuánto dura esta actividad
Reserva media jornada para recorrer todo el complejo a tu ritmo, o más tiempo si quieres entretenerte en los jardines y en la cima.
*Información sujeta a cambios
El peñón fortaleza de Sigiriya domina la selva de Sri Lanka desde sus 200 metros de altura. La ascensión está salpicada de frescos antiguos y vestigios de un palacio real. Al llegar a la cima, te espera una vista de 360 grados sobre la campiña circundante. Un sitio único, en la encrucijada de la geología y la historia.