Visitar el Puerto de Gallípoli
Entre sus playas paradisíacas, la belleza de sus espacios naturales y la riqueza de su patrimonio, Gallípoli es una pequeña maravilla. En el sur de Italia, la competencia es dura en la región de Apulia. Esta ciudad costera de la península de Salento destaca con luz propia en el corazón del golfo de Tarento, donde su vida diaria junto al agua está estrechamente ligada al vaivén del mar Jónico. La actividad portuaria es histórica en este lugar, ya que el puerto fue construido en el siglo XVIII bajo el mandato de Fernando I de las Dos Sicilias. Tras haber sido un actor clave en el comercio de aceite de oliva en todo el Mediterráneo, hoy en día está dedicado a los pescadores y al disfrute de los viajeros.
Un puerto antiguo rodeado de monumentos históricos
Entre barrios modernos y un centro histórico protegido por murallas, Gallípoli ofrece ambos mundos. Las dos zonas están bien diferenciadas, separadas por un puente. Lo mismo ocurre con sus dos puertos, pues el más reciente es una estructura moderna donde los cargueros mantienen un tráfico intenso, mientras que el vieux port (puerto antiguo) se perfila como un enclave de encanto infinito. En el agua, los barcos de pesca son un espectáculo en sí mismos, con embarcaciones de colores que se suceden a lo largo del día y arrastreros que descargan sus capturas en un entorno privilegiado. Vigilando esta actividad histórica desde el siglo XIII, el impresionante castillo de Gallípoli se alza junto al muelle, ofreciendo vistas que parecen detener el tiempo. A la entrada del Porto Antico (puerto antiguo), se encuentra la fuente monumental más antigua de Italia. De origen grecorromano, la piedra tallada de la Fontana Greca es una auténtica joya. Un poco más lejos, varios bares y restaurantes permiten disfrutar de este pintoresco lugar, que encarna exactamente lo que uno espera encontrar al visitar la península itálica.
Este puerto es muy bonito y agradable para pasear. Es el punto de partida de muchas excursiones. Pude probar una salida al mar y me gustó mucho. Es genial para descubrir las pequeñas calas que normalmente son inaccesibles. Gallipoli es una ciudad bonita con muchas cosas que ver.