Visitar el Templo de Apolo
En las laderas del monte Parnaso, en la región de Fócida, Delfos era para los antiguos griegos no solo el centro del mundo, sino también su ombligo, el Omphalos. Fue aquí donde, según la tradición, se cruzaron las dos águilas enviadas por Zeus para determinar ese punto. En este imponente marco natural, el santuario de Apolo posee una riqueza incalculable, tanto por lo que revela sobre la vida política de la Antigüedad como por su importancia en la religión, la mitología y las artes. Puesto al descubierto en 1892, este conjunto arqueológico que data del siglo VIII a.C. constituye uno de los legados más valiosos, siendo el Templo de Apolo su edificación principal.
Un lugar de vida, ofrendas, oráculos y juegos
Para adentrarse en Delfos, es necesario recorrer la Vía Sacra. En este camino pavimentado que serpentea entre los acantilados, los restos arqueológicos marcan el paso, destacando el templo de Atenea Pronaia y su sublime Tholos circular que señala la entrada. En el corazón del santuario panhelénico se alza el Templo de Apolo, donde las seis columnas dóricas que permanecen en pie atraen inmediatamente la mirada. Se conservan las cimentaciones rectangulares y, en la parte frontal, se situaba el altar donde se realizaban los sacrificios, cuyo basamento ha sido restaurado. El omphalos, una piedra de grandes dimensiones, se encontraba en el centro. Estas ruinas corresponden a la sexta reconstrucción, terminada en el año 330 a.C. y levantada sobre los restos de un templo previo del siglo VI a.C. En este mismo sitio, los poderosos de todo el mundo acudían a consultar el oráculo de la Pitia, quien se sentaba sobre un trípode. Cargado de historia, el recinto es fascinante. Numerosos tesoros, que albergaban estatuas y exvotos, muestran arquitecturas espléndidas, especialmente el de los atenienses, construido íntegramente en mármol. En las zonas elevadas, el gimnasio, el estadio y un impresionante teatro del siglo IV a.C. dan fe de la intensa actividad de Delfos. Sus 5000 plazas reflejan la relevancia de este centro que simbolizaba la unidad de la Grecia antigua y servía también como marco para las competiciones entre los atletas de las principales ciudades. El sitio está inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO.
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*Información sujeta a cambios
Es el monumento que no te puedes perder en el yacimiento arqueológico de Delfos. No queda mucho de la estructura, aparte de algunas columnas y los cimientos, pero el lugar es magnífico y da una idea de su esplendor en aquella época. Encontré las máximas inscritas a la entrada del templo, sobre todo la de "conócete a ti mismo", en todos mis libros de filosofía. Acordaos de reservar las entradas con antelación, especialmente en verano, porque hay mucha gente. Os aconsejo ir a última hora de la tarde para evitar las aglomeraciones y el calor.