Visitar la Casa Rosada
Dominando el barrio de Montserrat, la Casa Rosada se alza en el mismo lugar que ocupó el fuerte de Buenos Aires, hoy desaparecido. Durante siglos, este enclave tuvo una importancia estratégica que hoy resulta difícil de imaginar. En 1713, por ejemplo, se erigió allí un fuerte conocido como Castillo de San Miguel, que sirvió como sede de los gobernadores del Virreinato del Río de la Plata. Más tarde, a mediados del siglo XIX, la estructura fue parcialmente demolida para construir una aduana. Fue precisamente ese nuevo edificio, de elementos compuestos, el que se adaptó como palacio de gobierno después de que Argentina consolidara su independencia tras 1816. El edificio fue pintado de rosa bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, séptimo presidente de la República Argentina, convirtiéndose desde entonces en un monumento emblemático de Buenos Aires.
Belleza interior
Además de su llamativo exterior, el edificio merece una visita por sus estancias interiores. Al recorrerlo, los visitantes pueden satisfacer su curiosidad paseando por el Salón de las Mujeres, el Salón de los Científicos, la capilla de Cristo Rey, el vestíbulo de honor o el famoso balcón que domina la Plaza de Mayo. Como dato histórico, fue precisamente desde este balcón donde el presidente Perón saludaba a la multitud junto a su esposa Eva. También Diego Armando Maradona tuvo la oportunidad de asomarse allí tras la victoria de Argentina en la Copa del Mundo de fútbol de 1986. Quienes disfruten con la historia podrán completar su visita acercándose al Museo del Bicentenario, situado en las inmediaciones.
Un palacio muy bonito que se puede visitar previa inscripción. El palacio está situado al final de la magnífica Plaza de Mayo