La centinela de piedra que guardaba Siracusa
En el punto más alto del mesetón de la Epipoli, en la periferia de Siracusa, unos bloques de piedra tallada aún dibujan la planta de una fortaleza griega. Tres fosos sucesivos cavan el terreno frente a un donjon trapezoidal, en el pasado flanqueado por cinco torres.
Desde la meseta, la vista se extiende a 360 grados sobre la campiña circundante y hacia Siracusa.
Por qué visitar el Castillo de Euríalo
La fortaleza se construyó por iniciativa de Dionisio, tirano de Siracusa, tras el asedio de la ciudad por parte de los atenienses. Formaba la punta avanzada de un recinto amurallado de 27 kilómetros de longitud que cerraba la ciudad, una de las obras militares de fortificación más importantes de la época griega llegadas hasta nuestros días.
Tras la conquista romana de la ciudad, el complejo se modificó en varias ocasiones, hasta la época bizantina, cuando una parte se reconstruyó con materiales de reutilización. Una tradición atribuye una posible participación del sabio Arquímedes a la concepción de la fortaleza, sin certeza histórica.
Fosos, donjon y galerías subterráneas
La entrada del castillo está protegida por tres fosos defensivos. El primero mide 6 metros de largo y 4 metros de profundidad. El segundo, situado a 86 metros del primero, se extiende a lo largo de unos 50 metros. El tercero, todavía más ancho, alcanza los 17 metros de anchura por 9 metros de profundidad.
El donjon (mastio) estaba originalmente defendido por un espolón triangular, sustituido después por cinco torres que alcanzan los 15 metros de altura, las cuales albergaban probablemente catapultas. Hoy en día se recorren sus vestigios derrumbados, así como una red de galerías subterráneas de las cuales una, orientada de norte a sur, ha sido recientemente reabierta a la visita.
En el segundo foso, los bloques de piedra de las estructuras perimetrales siguen visibles, tallados con una precisión que testimonia el saber hacer de los constructores griegos.
Consejo de amigo: el sitio se encuentra al aire libre sobre una meseta expuesta al sol, sin sombra natural. Lleva agua y protección solar, sobre todo en temporada cálida, para una visita que suele durar entre una hora y una hora y media.
Cuánto dura esta actividad
Calcula 1 hora a 1 hora y media para recorrer todo el recinto.
Esta fortaleza se encuentra en un entorno natural precioso y ofrece unas vistas magníficas al mar. El edificio ya no está en muy buen estado y la visita me pareció un poco corta para el precio que tiene la entrada. Lo más impresionante es la parte subterránea, que realmente merece la pena.