Visitar el Museo de Bastia
En el barrio de la ciudadela, en Bastia, en Córcega, se encuentra un museo ubicado en el corazón del Palacio de los Gobernadores. Este espacio, que repasa la historia de la localidad, acoge también de forma habitual exposiciones temporales.
Historia
La creación de este museo municipal se remonta a principios del siglo XX. Alrededor del canónigo Letteron, varios eruditos locales se unieron para impulsar el proyecto.
El primer museo se instaló en la sala del teatro actual, justo al lado de la biblioteca. Sin embargo, tras su inauguración en 1908, las colecciones crecieron con rapidez y, ya en 1922, se trasladó a la antigua capilla del convento de los misioneros lazaristas.
Por desgracia, durante la Segunda Guerra Mundial se produjeron saqueos y solo se pudieron recuperar 584 obras del total de las colecciones.
Tras este episodio, el museo se instaló en su sede definitiva en el Palacio de los Gobernadores. Este edificio, abandonado por el ejército, fue cedido en préstamo al ayuntamiento y, posteriormente, el Estado se lo transfirió a la ciudad en 1990.
El inmueble que alberga el museo actual cuenta con la catalogación de monumento histórico desde 1977.
El Museo de Bastia
El museo está dedicado a la historia de la ciudad y a sus relaciones con otras localidades de la isla, así como con todo el Mediterráneo. Las exposiciones permanentes constan de 19 salas que combinan historia, antropología y sociología. El recorrido sigue 4 ejes temáticos principales.
Estos abarcan "Nacimiento y crecimiento de una ciudad corsa", "Una capital y un centro de poder", "Un foco cultural" y "Las grandes colecciones". Un lugar imprescindible para comprender la historia de la isla de la belleza.
Situado en el antiguo palacio de los gobernadores, es un museo magnífico, muy rico, y con el añadido de un jardín espléndido. Aprendí muchas cosas sobre la fundación de Bastia y disfruté especialmente la sección de pintura italiana. Como algo más insólito, el museo presenta también una colección privada de pequeños objetos del Primer Imperio (cartas, artesanía, accesorios de moda) que también merece la pena ver. Por otro lado, la señalización no siempre es muy clara.