Visitar el Palacio de los Gobernadores
En el barrio de la ciudadela en Bastia, se esconde un museo que relata la historia local. Es un lugar que, sin duda, guarda una parte esencial de la memoria de la isla.
Historia
En el siglo XIV, Córcega estaba bajo dominio genovés. El gobernador de aquel entonces, Leonello Lomellini, decidió construir una plaza fortificada sobre un promontorio rocoso. Esto permitía asegurar el comercio y, si surgía la necesidad, refugiarse para defender el enclave. Esta fortificación fue bautizada como Castello della bastia. Fue esta ciudadela la que dio origen a la creación de la ciudad y la que le otorgó su nombre.
Menos de 15 años después, la ciudadela fue tomada, liberada y vuelta a tomar, hasta que en 1437 el ejército genovés la recuperó definitivamente y la aseguró hasta la conquista francesa.
En 1476 comenzó una serie de obras. Estas modificaciones y ampliaciones no finalizaron hasta 1710, con la construcción del pequeño campanario de la fachada sur.
Entretanto, en 1495, aquella modesta fortificación se convirtió en la residencia del gobernador. Fue su hogar permanente, pero también cumplió otras funciones. En su interior se encontraban el tribunal de justicia local, un cuartel y varias capillas. Además, los sótanos albergaban calabozos muy poco hospitalarios.
Tras la anexión francesa de 1768, el recinto fue abandonado hasta 1794, año en que volvió a utilizarse como cuartel.
Durante la guerra, el edificio fue ocupado por los alemanes y, lamentablemente, a su partida destruyeron las alas norte y oeste.
El Palacio de los Gobernadores
Es, ante todo, un mirador excepcional sobre la ciudad. Desde su jardín, disfrutarás de una vista de 360 grados sobre Bastia, sus puertos, sus muelles y sus colinas.
Pero también es un museo que custodia la historia de la ciudad y de sus habitantes. Al visitarlo, podrás recorrer la trayectoria de esta magnífica ciudad.
Un edificio imponente, que puede parecer bastante sobrio a primera vista. De hecho, sentí perfectamente su antigua función militar. Sin embargo, merece la pena visitarlo para descubrir la historia de la ciudad. ¡No se pierdan el museo por nada del mundo!
También les aconsejo que pasen por el jardín. Después tendrán unas vistas magníficas al mar. No se queden solo con el exterior, ¡es un lugar que reserva muchas sorpresas!