El Jardín Botánico, un oasis vegetal en el corazón de Montreal
Con una extensión de 75 hectáreas en el este de la metrópoli, el Jardín Botánico de Montreal se posiciona como uno de los recintos botánicos más grandes del mundo. Desde los primeros pasos, los visitantes descubren más de 22 000 especies vegetales repartidas entre 10 invernaderos de exhibición y una veintena de jardines temáticos, creando un auténtico museo vivo donde cada estación revela nuevas bellezas.
Un proyecto visionario convertido en patrimonio
Fundado el 9 de junio de 1931 por el hermano Marie-Victorin, un eminente botánico quebequense, y diseñado por el arquitecto paisajista Henry Teuscher, este jardín nació de una ambición extraordinaria para su época. Designado Lugar Histórico Nacional de Canadá en 2007, es testimonio de una visión vanguardista que combina la investigación científica, la conservación y la divulgación popular. La riqueza de sus colecciones botánicas y la excelencia de sus instalaciones le valen hoy un reconocimiento internacional.
Sus inicios fueron, sin embargo, complejos. En 1940, el primer ministro Adélard Godbout detuvo abruptamente la construcción de los invernaderos, llegando a ordenar la demolición de las estructuras de acero ya erigidas. Afortunadamente, el proyecto se retomó y los primeros invernaderos de exhibición abrieron al público en 1956, coincidiendo con el 25 aniversario del Jardín.
Los invernaderos de exhibición, un viaje tropical permanente
Diez invernaderos de exhibición presentan al público cerca de 5 000 taxones, lo que equivale a casi un tercio de la colección completa. Cada invernadero ofrece una inmersión total en un universo vegetal distinto.
El invernadero de las orquídeas
Con más de 3 000 especímenes, especies e híbridos, la colección de orquídeas asegura un descubrimiento renovado en cada visita. Las flores brotan constantemente, creando un caleidoscopio cambiante de colores y formas extraordinarias.
Las cactáceas y plantas suculentas
El ambiente cambia radicalmente con las especies de las regiones cálidas de América y África, donde la concentración sorprendente de cactus da la impresión de estar en pleno desierto. La puesta en escena de estilo villa hispánica, bañada de sol y calor, crea un contraste realmente llamativo.
El consejo de amigo: En el invernadero de la selva tropical húmeda, recorre la pasarela elevada para observar los plátanos que maduran lentamente, escondidos con discreción entre el follaje.
Los jardines culturales, joyas del recinto
Tres jardines culturales de excepción son las verdaderas joyas del Jardín Botánico y merecen por sí solos la visita.
El Jardín de China
Este espacio es un viaje directo a Asia, transportando al visitante a un mundo de pagodas, linternas y puentes elegantes que cruzan estanques tranquilos. La arquitectura tradicional china se despliega en todo su esplendor, creando perspectivas fotográficas memorables a cada paso.
El Jardín japonés
Diseñado por el paisajista Ken Nakajima, este jardín encarna la filosofía zen por excelencia. Cada piedra y cada árbol están posicionados con intención, creando una armonía sutil entre los elementos naturales y la intervención humana.
El Jardín de las Primeras Naciones
Este espacio rinde homenaje a la relación ancestral entre los pueblos indígenas y la naturaleza. Las plantas medicinales y comestibles tradicionales conviven con especies sagradas, ofreciendo una perspectiva única sobre la riqueza cultural de las Primeras Naciones.
Jardines de luz, la experiencia nocturna mágica
Desde finales de agosto hasta principios de noviembre, los tres jardines culturales se iluminan, revelando las criaturas fantásticas que se ocultan en ellos. Para su 13 edición en 2025, el evento propone tres experiencias inmersivas distintas.
- En el Jardín de China, la nueva creación se inspira en el Shan Hai Jing, el relato clásico de los Montes y los Mares, donde cientos de linternas tradicionales sumergen a los visitantes en un universo de leyenda.
- En el Jardín japonés, una proyección monumental utiliza elementos emblemáticos de la cultura japonesa donde las aves parecen volar sobre las rocas y los peces surgen entre el follaje.
- En el Jardín de las Primeras Naciones, el recorrido iluminado propone un viaje al mundo de los sueños con la voz de la poeta innu Joséphine Bacon.
El consejo de amigo: La modalidad de reserva con hora fija ha vuelto debido al éxito del evento. El billete también da acceso al Jardín Botánico, que puede visitarse a cualquier hora durante el mismo día.
Otros espacios que no te puedes perder
- La Rosaleda: con una extensión de más de dos hectáreas, cuenta con cerca de 7 000 rosales que estallan en un festival de colores y perfumes durante el verano.
- El arboreto: esta vasta colección de árboles permite observar cómo diversas esencias se adaptan al clima riguroso de Montreal.
- La Maison de l'arbre Frédéric-Back (Casa del Árbol Frédéric-Back): un pabellón dedicado a la concienciación sobre el papel crucial de los árboles en nuestros ecosistemas.
- El Jardín alpino: un recorrido botánico mundial que va desde las Montañas Rocosas hasta los Alpes, pasando por el Cáucaso y los Andes.
El Jardín Botánico ofrece una gran variedad de plantas y flores para admirar. Es un auténtico remanso de paz en el corazón de la ciudad. Hay diferentes jardines temáticos, como el jardín japonés o el jardín chino con su estanque lleno de lotos y sus estructuras coloridas. Realmente merece la pena verlo si vas a Montreal.