Visitar el Palacio de los Deportes de Ruan
Ruan, la capital normanda, cuenta con un pabellón deportivo cubierto de arquitectura audaz. Apadrinado por la marca Kinder, con el respaldo de Tony Parker, el exjugador nacido en Ruan que alcanzó la gloria en la NBA, este templo del deporte refleja la apuesta de la ciudad por las disciplinas competitivas.
Historia
En 2005, el ayuntamiento de Ruan y la communauté d'agglomération rouennaise (mancomunidad de municipios de Ruan) impulsaron este proyecto. La obra se encomendó a Dominique Perrault, un arquitecto y docente de prestigio internacional, autor de obras como la Biblioteca Nacional de Francia en París, la Universidad Femenina Ewha de Seúl o las torres del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo.
Los trabajos comenzaron en 2009, aunque no fue hasta el 8 de septiembre de 2012 cuando se inauguró el Kindarena. El coste total de la construcción fue de 52,4 millones de euros, sufragados íntegramente por la mancomunidad de Rouen-Elbeuf-Asterberthe.
El Palacio de los Deportes de Ruan
Fiel al estilo de su arquitecto, el Kindarena se aleja del diseño convencional de un pabellón deportivo. Su estructura se basa en dos prismas invertidos que combinan acero inoxidable, hormigón y espejos para lograr una identidad visual única.
Este edificio, con una superficie de 31 540 m², alberga una pista principal modulable con capacidad para 6 000 espectadores, un pabellón secundario con hasta 1 200 plazas, una zona de recepciones y conferencias de 1 500 m² y todas las instalaciones necesarias, como vestuarios y servicios médicos.
La pista central es la sede de los partidos del Rouen Métropole Basket, equipo de la Pro B, mientras que la sala secundaria es el terreno de juego del Rouen Handball, club de la categoría nacional 2.
Tenis, balonmano, bádminton, voleibol, judo, tenis de mesa y fútbol sala. Cada año se celebran tantos eventos en el palacio de los deportes de Ruan que resulta sencillo encontrar una cita de tu interés. Es una excusa perfecta para conocer este edificio singular, convertido ya en un símbolo del panorama deportivo en Normandía.
Para los amantes del deporte. Muy bien ubicado por cierto, a dos pasos de una parada de autobús (ideal por tanto para los acompañantes menos deportistas). No se encuentra en la parte más bonita de la ciudad, es cierto, pero sigue siendo una zona animada.