Visitar el Parque de María Luisa
Con una superficie de 34 hectáreas, el Parque de María Luisa es el espacio verde público más extenso de Sevilla. Este terreno formaba parte originalmente de los jardines del Palacio de San Telmo, propiedad de la infanta María Luisa, segunda hija del rey Fernando VII, y de su marido, el duque de Montpensier. Tras el fallecimiento del duque en 1893, la infanta donó los jardines a la ciudad, que organizó su remodelación completa en 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana. El proyecto fue encargado al ingeniero paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier.
Un lugar emblemático de Sevilla
El parque se diseñó en estrecha relación con la creación de la Plaza de España y la Plaza de América, obras del arquitecto Aníbal González. Estas plazas destacan por su arquitectura monumental y el uso constante del agua, rodeadas de antiguos pabellones de la exposición. Entre ellos se encuentra el pabellón de las artes, hoy sede del Museo Arqueológico de Sevilla, y el pabellón mudéjar, que alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. En la Plaza de América también se alza un monumento dedicado al escritor Miguel de Cervantes.
Qué ver en el Parque de María Luisa
El Parque de María Luisa funciona como un jardín botánico que exhibe una variada flora mediterránea, incluyendo palmeras, kentias, datileras, magnolios y eucaliptos. En cuanto a la fauna, es habitual observar aves exóticas como cotorras verdes y pavos reales.
La Isleta de los Pájaros es el estanque más grande del recinto. Diseñado desde el siglo XIX, está presidido por el elegante templete Alfonso XII. Durante tu recorrido, no pases por alto la Fuente de los Leones, decorada con azulejos, ni la Fuente de las Ranas. En el extremo norte se encuentra el monumento a Bécquer, una pieza de mármol que rinde homenaje al poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer.
¡Este hermoso jardín merece la pena!
Es para todos los públicos y dejará encantada a toda la familia.
Los senderos están muy bien cuidados y rebosan de palmeras, ficus y naranjos.
El parque se puede descubrir durante todo el año. Tuve la suerte de recorrerlo tanto en invierno como en verano.
En febrero podréis admirar los naranjos cubiertos de hermosas naranjas brillantes y en julio disfrutaréis de la bienvenida sombra de los árboles gigantescos...