Visitar la Plaza de España
No sabría decir si es su elegancia o su riqueza monumental lo que más deslumbra, pero la Plaza de España es, ante todo, grandiosa. Diseñada como parte de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929, su construcción llevó 14 años y requirió el trabajo de mil personas. El resultado es magistral. Lejos de ser solo una de las plazas más grandes de la ciudad, es sin duda una de las más bellas. Su arquitectura la convierte en un punto de referencia cultural y turístico, situada justo en los límites del Parque de María Luisa.
Un palacio, un canal y símbolos compartidos
Cuesta creer que este recinto de 50.000 m², que se despliega con aires de realeza, fuera diseñado el siglo pasado, pues parece impregnado de siglos de historia. Cada elemento aquí simboliza una faceta de España, y su forma semicircular abraza toda la plaza. El edificio principal es un impresionante palacio de ladrillo y mármol, construido en arco y flanqueado por una serie de arcos trabajados que forman una inmensa galería cubierta. Dos torres de 80 metros lo custodian, inspiradas en la Giralda, el antiguo alminar de la mezquita mayor, que simbolizan además al rey y a la reina. Desde los bajorrelieves esculpidos hasta las estatuas que decoran el palacio, una mezcla de estilos neorrenacentista, gótico y mudéjar, la belleza está presente en cada detalle. Las aguas del canal de 500 metros siguen su curva, donde circulan pequeñas barcas, mientras que cuatro puentes dedicados a los antiguos reinos de Castilla conducen a la explanada central de 31.000 m². En su corazón, una fuente y bancos decorados con cerámica pintada, los azulejos, rinden homenaje a las 48 provincias españolas.
Es poco frecuente que un urbanista alcance tal grado de perfección, y ante la increíble Plaza de España, solo queda reconocer el trabajo de Aníbal González. El desafío era crucial, pues la exposición debía servir para estrechar lazos con el Nuevo Mundo y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo de Sevilla. Si en 1929 el encanto fue absoluto, hoy es evidente que perdura con un brillo que el paso del tiempo no ha logrado apagar.
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*Información sujeta a cambios
Es uno de los lugares simbólicos de la ciudad de Sevilla, y es comprensible. Es un sitio muy bonito, la arquitectura del edificio es realmente magnífica, con sus pequeños canales de color turquesa y los reflejos del sol. Pero no se pierdan el resto del parque de María Luisa, que merece la pena para dar un paseo, especialmente el pequeño kiosco de la Isleta de los Pájaros, que me parece muy bonito.