Visitar la Fontana de Trevi
Situada entre los diez monumentos más bellos de Roma, inscrita en el patrimonio mundial de la Unesco, la Fontana de Trevi es famosa por su estanque repleto de monedas y sus leyendas: quien arroje una moneda con la mano derecha y por encima del hombro izquierdo regresará sin falta, y además se dice que trae buena suerte.
Un símbolo de la Dolce Vita
Popularizada internacionalmente por la película La Dolce Vita de Fellini y su mítica escena de Anita Ekberg bañándose en sus aguas, impresiona por sus dimensiones colosales que contrastan con la finura de sus personajes. Esculpida en el siglo XVIII por Nicola Salvi y decorada posteriormente por varios artistas de la escuela de Bernini, esta fuente de estilo barroco se encuentra en la plaza del mismo nombre, adosada al palacio Poli. Situada estratégicamente en la encrucijada de varias vías principales, su nombre, Trevi, proviene del latín trevium, que significa tres vías.
Una obra construida en homenaje a Neptuno y al acueducto Aqua Virgo
Mandada construir por el papa Clemente XII para sustituir una fuente anterior mucho más sencilla, rinde un vibrante homenaje al acueducto de la Aqua Virgo, el sexto acueducto de Roma. Realizada íntegramente en piedra de travertino, está enmarcada por cuatro columnas que realzan la figura de Neptuno, el dios del océano, al mando de una carroza con forma de concha tirada por potentes caballos marinos. A su lado, las alegorías de la abundancia y la salud completan este magnífico conjunto.
Algunas anécdotas
Son muchos los visitantes que acuden a lanzar una moneda para pedir un deseo: las autoridades recogen cada semana cerca de 14.000 €*, que se destinan a obras benéficas.
En 2015, la casa de alta costura italiana Fendi destinó 2,5 millones de euros a su restauración completa. Un año después, se celebró allí un lujoso desfile de moda. Si tienes la oportunidad, acércate a contemplarla muy temprano por la mañana, antes de que llegue la marea de viajeros, o bien de noche, cuando la iluminación realza toda su belleza.
Voy al menos una vez al año a Roma y he visto cómo, con el paso de los años, la Fontana di Trevi se ha ido degradando. Más allá de la multitud que te arruina el placer de disfrutarla como es debido (es casi imposible hacerle una foto sin que salga nadie...), los alrededores están muy sucios. Papeles tirados por el suelo, una calle muy sucia y unas vallas que, desde el año pasado, impiden acercarse lo máximo posible a la fuente para lanzar la moneda y pedir un deseo. Un lugar sumamente turístico que ha perdido gran parte de su encanto y de su romanticismo. ¡Mejor elegid la Fuente de los Cuatro Ríos en la piazza Navona!