Visitar el Sambódromo
La idea de levantar un complejo dedicado a acoger festivales y competiciones de samba nació en Río de Janeiro en la década de 1980. Cansado de montar y desmontar estructuras efímeras cada año para el carnaval de la ciudad, el gobernador de Río, Leonel Brizola, impulsado por el antropólogo Darcy Ribeiro, decidió construir una infraestructura permanente para los desfiles y concursos de samba. Así nació el Sambódromo Marqués de Sapucaí.
Un templo de la samba en el corazón de Río de Janeiro
La construcción del Sambódromo se encargó al célebre arquitecto Oscar Niemeyer, quien contó con tan solo 120 días, hasta el siguiente carnaval, para diseñar y ejecutar la obra. En total, cerca de 2700 obreros trabajaron en turnos de 24 horas para dar vida a este gigantesco proyecto, que supuso un coste total de 28 millones de euros (155 millones de BRL aprox.). El Sambódromo abrió sus puertas por primera vez en 1984.
El recinto es una avenida de 700 metros de largo y 13,5 metros de ancho, flanqueada por tribunas y palcos con capacidad para 75 518 espectadores. La pista desemboca en una gran plaza adornada con un arco conocido como la Plaza de la Apoteosis, donde antiguamente las escuelas de samba debían culminar su actuación con un despliegue grandioso, una práctica que ya no se realiza en la actualidad.
Un referente cultural carioca
Más allá de los espectáculos de danza durante el carnaval, el Sambódromo acoge regularmente conciertos y eventos diversos. Durante los Juegos Olímpicos de 2016, fue la sede de las pruebas de tiro con arco y la meta del maratón. También alberga el Museo del Carnaval de Río. En 2011 y 2015 se llevaron a cabo importantes obras de renovación para adaptar el espacio a las normas de seguridad y acogida de público vigentes.
El corazón del carnaval de Río de Janeiro, una instalación permanente muy imponente. Lugar de numerosas llegadas deportivas, especialmente de carreras a pie. Incluso vacío, se sienten las vibraciones del lugar