Plaza del Trocadero: la mejor ventana hacia la Torre Eiffel
Son las 7 de la mañana, el sol apenas asoma por el horizonte y baña con una luz dorada a la Dama de Hierro. Algunos fotógrafos ajustan sus trípodes en absoluto silencio. En un par de horas, cientos de visitantes ocuparán toda la explanada. Este cara a cara matutino con la Torre Eiffel, desde el parvis des Droits de l'Homme (plaza de los Derechos del Hombre), sigue siendo una de las postales más icónicas de París.
¿Por qué visitar la Plaza del Trocadero?
La colina de Chaillot domina el Sena desde hace siglos. Las obras de nivelación comenzaron bajo Napoleón III para dar cabida a la Exposición Universal de 1867. En 1878 se erigió un primer palacio de inspiración morisca, demolido en 1935. El Palais de Chaillot (Palacio de Chaillot) actual, obra de los arquitectos Léon Azéma, Jacques Carlu y Louis-Hippolyte Boileau, fue inaugurado para la Exposición de 1937.
Fue precisamente aquí, el 10 de diciembre de 1948, donde la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La terraza que separa las dos alas del palacio recibe hoy el nombre de esplanade des Droits de l'Homme.
La explanada y sus estatuas doradas
Ocho estatuas de bronce dorado flanquean la explanada. Apollon musagète (Apolo Musageta), de Henri Bouchard, y Hercule domptant le taureau de Crète (Hércules domando al toro de Creta), de Albert Pommier, se alzan en los extremos del palacio. Estas figuras monumentales de más de seis metros capturan la luz del atardecer y generan un contraste llamativo con la silueta metálica de la torre.
La vista se extiende sin obstáculos hasta el Champ-de-Mars. Ningún edificio interrumpe la perspectiva creada en 1937 para engrandecer la Torre Eiffel. Los arquitectos dejaron intencionadamente vacío el espacio central que antaño conectaba las dos alas del palacio original.
Los jardines y la fuente de Varsovie
Los 93 930 m² de jardines descienden suavemente hacia el Sena. A mitad de camino, la fontaine de Varsovie (fuente de Varsovia) despliega un espectáculo acuático notable: 20 cañones de agua lanzan chorros a 50 metros de distancia, mientras 56 surtidores se elevan a cuatro metros de altura. El caudal total llega a los 5 700 litros por segundo. Es la fuente más grande de París.
Dos esculturas de piedra presiden las escaleras iniciales: L'Homme (El Hombre), de Pierre Traverse, a la izquierda, y La Femme (La Mujer), de Daniel Bacqué, a la derecha. Fotografiar la Torre Eiffel a través de estas siluetas es uno de los encuadres más compartidos en redes sociales.
Consejo de experto: llega antes de las 8h para disfrutar de la explanada casi vacía y de una luz perfecta. Por la noche, la Torre Eiffel centellea durante cinco minutos cada hora hasta la 1h de la madrugada. Un espectáculo imprescindible desde este mirador.
Los museos del Palais de Chaillot
El ala París alberga la Cité de l'architecture et du patrimoine (Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio), que exhibe moldes de esculturas medievales y maquetas de edificios franceses. El Musée de l'Homme (Museo del Hombre), reabierto en 2015 tras seis años de reformas, explora los orígenes de la humanidad a lo largo de tres niveles. El ala Passy acoge el Musée national de la Marine (Museo Nacional de la Marina), dedicado a la historia marítima francesa.
Bajo la explanada, el Théâtre national de Chaillot (Teatro Nacional de Chaillot) cuenta con 1 200 butacas. Su sala fue reconstruida íntegramente en el subsuelo durante las obras de 1937. El acuario de París también ocupa las antiguas canteras de piedra caliza bajo los jardines.
Desde la famosa explanada, la vista de la Torre Eiffel es sencillamente extraordinaria. Además, tuve la suerte de ir temprano por la mañana. Una ligera bruma rodeaba la Torre Eiffel y eso le dio un toque irreal a ese momento. Si pasas por París, este lugar es ineludible y sigue siendo un imprescindible para mí.