Visitar los Grandes Almacenes Printemps Haussmann
Este emblemático comercio, propiedad del fondo de inversión catarí Disa, se ubica en el distrito 9 de París, sobre el boulevard Haussmann. Conocido por sus espectaculares escaparates navideños, es una parada obligatoria para quienes buscan compras de referencia en la capital francesa.
Historia
En mayo de 1865, Jean-Alfred Duclos y Jules Jaluzot decidieron abrir su establecimiento en un barrio que por aquel entonces apenas estaba urbanizado, pero que, gracias a su crecimiento y a la cercanía de la gare Saint-Lazare (estación de tren Saint-Lazare), prometía un futuro brillante. El 3 de noviembre de 1865, durante la inauguración, el párroco de Saint-Louis-d'Antin llegó a bendecir el local. Para 1875, el edificio ya había sumado cuatro ampliaciones.
Tras un devastador incendio en marzo de 1881, el nuevo edificio renació en 1883 de la mano del arquitecto Paul Sédille. Su diseño fue tan avanzado para la época que el Printemps se convirtió en el primer espacio público totalmente iluminado por electricidad.
Entre los años 40 y 70, la escala del negocio no dejó de crecer. La sociedad propietaria, que también fundó la cadena Prisunic, mantuvo siempre una ambición elevada para este establecimiento insignia.
A partir de 1991, la propiedad cambió de manos. Primero fue adquirido por el groupe Pinault, para ser vendido en 2006 a RREEF, un fondo inmobiliario. Finalmente, en 2013, fue adquirido por el fondo DISA, vinculado al emir de Catar.
Grandes Almacenes Printemps Haussmann
Con el paso de las décadas, el Printemps ha reorientado su catálogo hacia el sector premium. Lejos de la intención original de ofrecer productos económicos, su oferta es principalmente de alta gama.
El establecimiento ha evolucionado para ofrecer una experiencia integral. Dentro de sus instalaciones encontrarás una quincena de puntos de restauración, además de 2 spas, un centro de manicura, una peluquería y un instituto de belleza.
Una experiencia completa que va mucho más allá de las compras.
Bonito conjunto de edificios que alberga numerosas marcas de moda, cosmética, mobiliario, decoración, papelería... hay mucha variedad, pero los precios son bastante elevados.
Si no eres fan de las compras, la visita a finales de año merece la pena de todas formas, ya que los escaparates se decoran especialmente para Navidad con personajes, animaciones y diferentes cosas que encantarán a pequeños y mayores. El interior también está decorado para la ocasión.
Por último, otro argumento para venir el resto del año: el bar/restaurante situado en la terraza de la azotea con una vista genial de París.