El Parque de la Colina del Castillo en resumen
Este emblemático parque que domina la bahía de Niza, conocido en el dialecto local como Lou castèu de Nissa, ofrece vistas privilegiadas del puerto y de la Promenade des Anglais. Con sus 19 hectáreas de extensión, es un espacio muy valorado por los residentes, quienes acuden en familia o con amigos para pasear y desconectar. El recinto está bien conservado y ofrece un entorno tranquilo, con zonas de juego seguras para los más pequeños. Si escuchas un estruendo hacia el mediodía, no te alarmes: no es un cañonazo real, sino un disparo de fogueo pirotécnico.
Situada sobre una meseta rocosa de 93 metros de altura, la colina albergó durante más de siete siglos una fortaleza militar y una ciudadela. Fue un enclave estratégico muy disputado y defendido con firmeza. Tras sufrir numerosos asedios, la fortificación fue finalmente destruida por orden de Luis XIV. Aunque hoy quedan pocos restos visibles, la cascada actual marca el lugar donde se alzaba el antiguo torreón.
El parque fue creado en 1860 por iniciativa del rey Carlos Félix, quien deseaba convertir este espacio en un lugar de paseo. Se llevaron a cabo importantes trabajos de paisajismo, incluida la famosa cascada, cuyo frescor se agradece mucho durante los días más calurosos del verano.
Existen 4 accesos principales para subir a la colina: Montfort, por el este, desde la rue Foresta; los accesos del Château y Rondelly, desde el Vieux Nice (Casco antiguo), que son los más utilizados; y el acceso Lesage, desde el quai des Etats-Unis (muelle de los Estados Unidos), donde se encuentra el ascensor. El parque cuenta con dos terrazas, este y oeste, un monumento a los caídos y un cementerio donde podrás ver las tumbas de Léon Gambetta, René Goscinny e incluso la del fundador de la marca Mercedes.
Este lugar me ofreció un momento de respiro después del bullicio del centro. ¡Me gustó muchísimo! No se pierdan este panorama. Se tiene una vista impresionante de la bahía y del casco antiguo. Además, está esa cascada que refresca el ambiente. La sensación de estar en las alturas hace que la experiencia sea aún más agradable. El mar, la vegetación, la sombra: ¡no falta nada!