Visitar el Palacio de los López
El Palacio de los López, también conocido como palacio presidencial, es una magnífica edificación donde se ubica el despacho del presidente de la República del Paraguay. Es, sin duda, uno de los símbolos más emblemáticos de la capital paraguaya, Asunción.
Historia
Nos situamos en la primera mitad del siglo XIX. Francisco Solano López, por aquel entonces ministro de Guerra de Paraguay, acaba de realizar una gira por Europa. Tras conocer los suntuosos palacios europeos, decide que su país debe poseer un símbolo de poder similar. Con el objetivo de modernizar la nación, Francisco trae consigo a varios arquitectos e ingenieros, a quienes pone en competencia para el proyecto de este palacio. Los ganadores resultan ser un ingeniero húngaro llamado Francisco Wisner y un arquitecto inglés de nombre Alonso Taylor.
La construcción del palacio comienza en 1857 y se prolonga durante casi 10 años. Se contrata a artistas y artesanos europeos para acondicionar y decorar el interior. Sin embargo, el país se encontraba en guerra y su propietario original no llegará a habitarlo ni un solo día.
En 1894, tras un periodo de relativo abandono, el presidente Juan Gualberto González impulsa unas obras de renovación que duran 2 años. Finalmente, es destituido por un golpe de Estado y tampoco logra residir en el edificio. Habrá que esperar a dos presidencias más para que Juan Bautista Egusquiza lo convierta, por fin, en la residencia del presidente de Paraguay.
El Palacio de los López
Este edificio, decorado por artistas de toda Europa, posee un interior suntuoso. Una gran escalera de mármol, un techo cubierto de pinturas florales y espejos gigantes con marcos esculpidos a medida forman parte de esta soberbia construcción. Los muebles, bronces y lienzos que completan la decoración proceden casi íntegramente de París.
El palacio es indiscutiblemente una de las joyas de Paraguay, aunque, lamentablemente, solo es posible visitar sus exteriores.
El palacio es sin duda muy bonito, pero cuidado, la guardia nacional va muy armada y no deja que nadie se acerque. Recuerdo que sacaban las armas cuando los conductores se paraban al borde de la carretera para hacer fotos. Lo mismo me pasó a mí, que iba a pie por la Avenida Flores. Aun así, el palacio es precioso.