Visitar el Castillo de Chapultepec
Entre los puntos de referencia más importantes de la zona de Ciudad de México, destaca el Castillo de Chapultepec. Este edificio fue construido en 1735 y ha tenido numerosos usos a lo largo de su historia antes de establecerse como el actual Museo Nacional de Historia.
Su historia
El Castillo de Chapultepec fue levantado a principios del siglo XVIII sobre la Colina del Chapulín. Su ubicación no fue casual, ya que se trata del punto más elevado con mayor visibilidad sobre Ciudad de México, además de ser un antiguo sitio sagrado para los aztecas. Este emplazamiento privilegiado, cercano al centro pero apartado del ruido, lo convirtió en el lugar elegido por los gobernantes del país para sus periodos de retiro. Tras la independencia, el castillo fue transformado en colegio militar y fue escenario de un intenso enfrentamiento entre fuerzas estadounidenses y mexicanas a mediados del siglo XIX. Después de servir como el primer observatorio astronómico de la región, fue seleccionado en 1864 por el emperador Maximiliano y su esposa Carlota de Bélgica como residencia imperial. Posteriormente, el castillo fue utilizado por diversos jefes de Estado y sus invitados antes de ser convertido en el Museo Nacional de Historia en 1939.
¿Qué ver en el Castillo de Chapultepec?
La arquitectura exterior del Castillo de Chapultepec se mantiene prácticamente intacta desde hace siglos, mientras que su interior fue adaptado progresivamente al estilo de los grandes palacios europeos para el disfrute de sus ocupantes. Hoy en día, es posible contemplar tapices y cuadros de época mientras se recorren sus salones decorados con lujo y sus escaleras de mármol. Los bustos de personajes históricos acompañan al visitante a lo largo del recorrido, recordando el pasado del lugar. Muy cerca, en el Bosque de Chapultepec, puedes continuar tu visita cultural en el Museo Nacional de Antropología, uno de los centros museísticos más importantes de toda América.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Durante mi visita al Castillo de Chapultepec, me sorprendió realmente la belleza del lugar. Las vistas de la Ciudad de México desde los balcones son sencillamente impresionantes, y los jardines ofrecen un paréntesis de calma en medio del ajetreo urbano. Me gustaron especialmente los murales y los objetos históricos, que cuentan con fuerza y emoción la historia del país. Después de la visita, no duden en pasear por los jardines de los alrededores, es un momento tranquilo y muy agradable.