Visitar Santa Sofía
Se proyectó como el símbolo radiante de una gloriosa época bizantina y acabó convirtiéndose en el emblema de Estambul. Una obra maestra que vio la luz en el siglo IV como basílica cristiana, reconstruida y ampliada bajo las órdenes del emperador Justiniano en el año 537. Santa Sofía, o Hagia Sophia, pasó a ser mezquita bajo el mandato de Mehmet II en el siglo XV. Perdió este estatus con Atatürk, quien convirtió el edificio histórico en museo en 1934, pero su destino dio un nuevo giro en 2020. Tras recuperar su función como lugar de culto musulmán, la mezquita sigue siendo uno de los edificios más majestuosos del mundo y continúa fascinando tanto a los fieles como a los amantes de la arquitectura excepcional.
Una obra maestra del arte bizantino
Durante más de mil años, su cúpula de 55 metros fue la más grande del mundo y, a día de hoy, sigue imponiendo respeto. El exterior de Hagia Sophia presenta unos contrafuertes tan masivos que el conjunto parece casi pesado. Sus cuatro minaretes aportaron una nueva estética a la construcción, permitiendo rastrear en su arquitectura el auge del cristianismo, la caída del imperio bizantino y la llegada de los otomanos. Es una mezcla de estilos que se percibe en su interior, con una belleza tan rotunda que la estupefacción es la primera reacción. El espacio es inmenso y su cúpula monumental resulta el elemento central, una proeza técnica que destaca por su esplendor. Para su decoración se emplearon los materiales más preciosos y escasos, con mármol de colores que resplandece en un bosque de 107 columnas con capiteles cincelados, algunas de ellas con una altura de 20 metros. Entre lámparas gigantescas, vidrieras y haces de luz, la iluminación es un factor clave en este santuario que eleva el arte bizantino a su máxima expresión. Entre los símbolos musulmanes, destacan los mosaicos, algunos de ellos en oro, y los frescos que representan escenas bíblicas, los cuales permanecen ocultos durante la oración. El sultán Mehmet los hizo cubrir con yeso, permitiendo así su conservación. La visita es una experiencia conmovedora y memorable.
Horarios
*Información sujeta a cambios
A l'origine Basilique, puis mosquée, Santa Sofía es hoy en día un museo. Se va sobre todo para ver su arquitectura, su explanada y los numerosos mosaicos que decoran su interior. Un lugar imprescindible de Estambul en mi opinión.