Bayona, en los Pirineos Atlánticos, coquetea con las montañas y con su vecina España.
Bayona, ciudad de Aquitania.
Los bayoneses, Baionar en euskera; porque aunque sean franceses, son vascos de nacimiento, lo llevan en los genes, en la piel. Aquí lo que reina es el espíritu de fiesta, «la Féria», los cantos vascos, arraigados en la cultura de la gente de la tierra, el apego a sus raíces, a su terruño y a sus tradiciones. Les encanta compartir; aquí, mucho más que un destino de vacaciones, vas a conectar con todo un estilo de vida.
Hace mucho tiempo, la ciudad se llamaba Lapurdum; era un campamento romano que daría nombre a la provincia de Labort. Su nombre, Baiona, no aparecería hasta principios del siglo XII.
La ciudad ha repelido multitud de intentos de invasión, 14 en tres siglos, y de ahí viene su lema, «Nunquam polluta» en latín, que se puede traducir como «Jamás mancillada». Hubo tantos intentos infructuosos de tomar la ciudad que parecía bendecida por los dioses.
Como si de una fruta madurada al sol se tratara, la ciudad se divide en barrios...
El barrio de Saint-Esprit, con su iglesia que data del siglo XII, es la zona que acogía a los
extranjeros e inmigrantes antes de ser engullido vorazmente por Bayona. El barrio era un municipio con entidad propia, Saint-Esprit-lès-Bayonne era su nombre, integrado en Bayona en 1857, aunque conservó el nombre de Saint-Esprit. Situado en el Camino de Santiago, sus primeros habitantes fueron en su mayoría religiosos, que construyeron hospicios e iglesias. Fue aquí donde se descubrió el chocolate, o al menos su preparación, en 1615, gracias a Ana de Austria; hoy en día se sigue fabricando allí chocolate de gran calidad. Las familias de extranjeros e inmigrantes eran (muchas de ellas) de origen portugués y todos fueron considerados ciudadanos tras la Revolución. Muchos eran boticarios, armadores o comerciantes que se integraron fácilmente en la población bayonesa, que reconocía su buen hacer.
Mientras paseas, harás bonitos descubrimientos: la iglesia y sus bóvedas góticas, la plaza de la República... tómate tu tiempo para callejear, no perderás el tiempo...
Bayona ostenta el título de «Plaza taurina más antigua de Francia», ahí es nada, que posee desde el 21 de agosto de 1853, fecha en la que tuvo lugar la primera corrida española en Francia.
Un segundo barrio, déjate llevar, es puro placer... El Gran Bayona.
Aquí te encuentras en los orígenes mismos de la ciudad; el centro es también una zona comercial. La plaza más antigua de la ciudad vieja es la de la Libertad; mira el pavimento, reproduce los escudos de Aquitania, Labort y Gascuña. Hasta el siglo XVII, la ciudad estaba surcada por vías fluviales que servían para el comercio. La calle Port-Neuf es un antiguo canal. Las casas con arcadas que enmarcan esta calle están construidas sobre pilotes, con entramados de madera y persianas pintadas en rojo, marrón, verde o azul. En los muelles del río Nive, donde antaño se descargaba el pescado, al final del muelle, verás dos torres y la calle Tour-de-Sault. Vamos, un último esfuerzo y llegarás a la calle de España, con sus casas estrechas y altas, sus balcones de hierro forjado, sus entramados de madera y sus aldabas en las puertas... en realidad, toda Bayona está aquí.
El tercer barrio, tan delicioso y dulce como los otros dos... El Pequeño Bayona.
Es el barrio más animado y también el más popular. Sin embargo, no estaba garantizado; el barrio estaba
reservado a los obispos, que no eran precisamente gente sencilla, , pero sirvió de refugio a muchos vascos españoles durante el ascenso del franquismo. Si tu curiosidad es más fuerte que el dolor de piernas, llegarás pronto a la puerta de Mousserolles y a las murallas de Vauban.
Estamos en el barrio cultural de la ciudad, con el Museo Vasco y el Museo Bonnat.
Para terminar mi discurso, hablemos de fiesta, de música y, por supuesto... de jamón.
La música con el festival La Ruée au Jazz durante todo el verano, conciertos a rebosar, y las corridas con la temporada desde julio.
Bayona es uno de los lugares más importantes de la tauromaquia en Francia, la ciudad taurina más antigua; durante todo el verano también se celebran varias novilladas. La ciudad es miembro de la Unión de Ciudades Taurinas Francesas.
Es en Bayona donde se celebra, durante el Jueves, Viernes y Sábado Santos, la feria del jamón, a la cual la ciudad ha dado su nombre.
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No te he hablado de sus playas, del sol, de la montaña...
... ¿¿¿no??? Pero, sinceramente, ¿hace falta?
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