Qué saber sobre la playa de S'Abanell, el kilómetro de arena que abre la Costa Brava
La playa de S'Abanell no es una cala recóndita, sino una invitación amplia y directa a la vida junto al mar. Su extensión de arena dorada parece prolongarse hasta el horizonte, enmarcada por el azul intenso del Mediterráneo y un paseo marítimo donde late el pulso de Blanes.
¿Por qué esta playa es el punto de referencia de Blanes?
Con unos tres kilómetros de longitud, S'Abanell es la playa más grande de la ciudad y una de las más extensas de toda la provincia de Gerona. Su accesibilidad y su amplia oferta de servicios la convierten en el lugar de encuentro habitual para familias, grupos de amigos y cualquier persona que busque combinar descanso y actividades sin complicaciones.
Es un espacio vital, perfectamente integrado en el tejido urbano, que ofrece una visión completa de la faceta más acogedora de la Costa Brava.
Sa Palomera: mucho más que una roca
En su extremo norte, la playa está delimitada por un islote emblemático: Sa Palomera. Este promontorio no es solo un elemento decorativo de postal, sino el punto kilométrico cero, el origen oficial de la famosa Costa Brava. Un pequeño sendero habilitado permite subir hasta su cima para disfrutar de una vista panorámica del litoral de Blanes, con S'Abanell a un lado y la playa del centro al otro.
Una jornada marcada por el sol y el mar
Ambiente familiar y actividades náuticas
Por la mañana, la playa cobra vida con los primeros bañistas y las familias que despliegan sus sombrillas. La arena, de grano grueso y tono dorado, resulta cómoda al tacto. El agua gana profundidad con rapidez, algo que agradecen quienes buscan nadar. Es el escenario ideal para diversas actividades.
- Alquiler de hidropedales para un paseo familiar.
- Sesiones de paddle surf para deslizarse sobre el agua.
- Iniciación a la tabla de windsurf cuando la brisa comienza a soplar.
- Parques infantiles instalados directamente sobre la arena.
La calma del atardecer
Cuando el sol se oculta, el ambiente en S'Abanell cambia. Las luces del paseo se encienden y las terrazas de los chiringuitos se llenan de gente. Es el momento ideal para tomar una bebida fría frente al mar, con la arena aún bajo los pies, mientras se escucha el sonido de las olas al romper en la orilla.
El consejo de amigo: Para disfrutar de mayor tranquilidad, incluso en pleno verano, camina hacia el extremo sur de la playa, en dirección a Malgrat de Mar. Al ser una zona menos concurrida, ofrece más espacio para extender la toalla lejos del bullicio central y cuenta con una zona de camping que le aporta un aire más relajado.
Larga playa de arena rodeada por la carretera, los bloques de hoteles y edificios. A algunos les gusta, a mí, no mucho.