Visitar el Lago de Garda
Con una superficie de 367 km², el Lago de Garda es el lago más grande de Italia. Situado en el norte del país, entre las regiones de Lombardía, Trentino y Véneto, disfruta de un clima cálido y húmedo que favorece el desarrollo de una flora mediterránea. Aquí verás palmeras, cipreses y limoneros. Es un contraste curioso tener un pie en los Alpes mientras disfrutas de los placeres de la Dolce Vita.
Un lago de fama antigua
El Lago de Garda aparece mencionado desde la Antigüedad por Virgilio, quien relata en sus escritos el episodio de la batalla del lago Benacus en el año 268. El Lago de Garda conserva algunos vestigios de la ocupación romana, destacando las ruinas de una antigua villa conocida como Grottes de Catulle (Grutas de Catulo). En el siglo XIII, el lago mantenía todo su prestigio: San Francisco de Asís fundó un monasterio en la isla de Garda, que ha desaparecido con el paso del tiempo.
Zona sur
Para empezar, no te pierdas la bonita ciudad de Sirmione. A pesar de la afluencia turística, su posición única en la punta de una península y su impresionante castillo medieval, el castillo de Rocca Scaligera, son visitas obligadas en el Lago de Garda. Por otro lado, Peschiera del Garda es un pueblo fortificado que alberga monumentos emblemáticos como el Forte Ardiet y el Sanctuaire Madonna del Frassino (Santuario de Nuestra Señora del Fresno). También pasarás por Lazise y Bardolino, dos pueblos con encanto que conservan puertos tradicionales y una arquitectura con clara influencia veneciana.
Zona norte
En el norte del lago es donde encontrarás el relieve más escarpado. Malcesine, dominada por un castillo del siglo XIII, se sitúa a los pies del Monte Baldo, la cumbre más alta de la zona. Es posible ascender hasta allí en teleférico. Encajado entre las montañas, Limone Sul Garda es otra parada que merece la pena.
El Lago de Garda es uno de los lugares imprescindibles que hay que ver en Italia. Os recomiendo pasar allí al menos tres días. El entorno es excepcional, con montañas y mucha naturaleza. Los pueblos de alrededor son bastante típicos y muy simpáticos. Es un lugar realmente relajante y que te permite recargar las pilas.