Visitar Lagoa da Conceição
Bienvenido a la isla de Santa Catarina, el alma de Florianópolis. Su capital es famosa por sus playas paradisíacas y puntos de surf, pero sobre todo por su gran laguna: la Lagoa da Conceição. Es la mayor masa de agua de toda la isla, encajada entre montañas y separada del océano Atlántico por una franja de arena. El entorno es variado, desde pequeños núcleos de pescadores hasta el ambiente vacacional de Barra da Lagoa, con un paisaje que alterna dunas de arena blanca y densos bosques tropicales.
Recargar energías en la isla de Santa Catarina
Lagoa da Conceição es también el nombre de la pequeña localidad situada a orillas de la laguna, justo al oeste del puente que divide el lago en dos secciones: la lagoa de Dentro al suroeste y la lagoa de Fora al noreste. El pueblo cuenta con numerosos servicios, bares y restaurantes. Gracias a las condiciones climáticas locales, es un lugar habitual para la práctica de kitesurf y vela.
La isla de Santa Catarina fue poblada originalmente por inmigrantes de las Azores portuguesas durante el siglo XVIII, y aún conserva gran parte de ese legado. Lagoa da Conceição fue una de las primeras comunidades formadas por los azorianos; la parroquia de Nossa Senhora da Conceição da Lagoa se fundó en 1750. El centro cultural Bento Silverio, ubicado en un edificio emblemático de la arquitectura colonial de la época, organiza exposiciones y eventos sobre esta historia.
Paseos entre dunas y senderos
La zona de Lagoa da Conceição está repleta de playas y senderos. La ruta de Costa da Lagoa es ideal para observar la diversidad de los paisajes locales. En el paraje conocido como Canto dos Araçás, presta atención al famoso sambaqui, un yacimiento arqueológico compuesto por estratos de conchas y restos orgánicos acumulados por antiguas poblaciones humanas.
Lagoa da Conceição es una ciudad bastante grande y muy turística, con numerosos bares y restaurantes. Pero si te diriges hacia el Canto das Araçás, te encuentras con un pequeño sendero que bordea toda la costa oeste del lago. La ventaja es que puedes dejar de caminar cuando quieras, ya que numerosas lanchas a motor pueden llevarte de vuelta a la ciudad desde los muelles de los restaurantes costeros.