Visitar el Zoo de la Flèche
En La Flèche, dentro del departamento de la Sarthe, se encuentra el zoológico del mismo nombre. Conocido por ser el escenario de una serie documental en France 4, el recinto destaca por sus programas de preservación y su oferta de alojamiento.
Historia
En 1946, Jacques Bouillault, un naturalista francés, decidió instalarse en un pabellón situado en la colina de Tertre-Rouge, junto a La Flèche. Al disponer de un terreno considerable, comenzó a reunir numerosos animales y fundó el parc zoologique du Tertre-Rouge.
En 1960, el parque se amplió con un museo de ciencias naturales donde se exponían 500 animales naturalizados de la fauna regional. Posteriormente, en 1971, se añadió al recinto un gran vivario.
Tras una etapa difícil durante los años 80, el parque se declaró en quiebra en 1988. Fue entonces cuando lo adquirió Raymond Da Cunha, quien lo rebautizó como Zoo de la Flèche.
El desarrollo del zoológico ha sido constante. En 1997 se inauguró un complejo acuático llamado Marine World y, en el año 2000, se incorporó un espectáculo de cetrería. Fue también en ese mismo año cuando el zoo comenzó sus asociaciones con programas de conservación.
El Zoo de la Flèche
El parque zoológico de La Flèche abarca una extensión de 18 hectáreas. En él se pueden observar 1600 animales pertenecientes a más de 160 especies.
Más allá de las instalaciones tradicionales, el zoo cuenta con recintos especializados como el de los tigres de Sumatra y espacios de inmersión como Nosy Komba, donde es posible caminar entre lémures, tortugas y grullas. Por su parte, la llanura asiática alberga rinocerontes, antilopes y pandas rojos.
El Zoo de la Flèche mantiene un compromiso activo con la conservación, participando en cerca de cuarenta programas en toda Europa, además de colaborar con proyectos en Brasil e Indonesia.
Tras una jornada en plena naturaleza, puedes descansar en uno de los lodges del parque, una experiencia inmersiva en el mundo salvaje.
Aparte del pequeño cercado para las jirafas, este zoo ofrece recintos bien realizados y bien cuidados, que permiten observar a bastantes animales. Algunos no se dejarán ver necesariamente, pero eso es parte del juego.
Me gustó mucho asistir a los espectáculos con los leones marinos y las aves rapaces. Infórmense para no perdérselos.
Por lo demás, el parque está bastante limpio y la señalización es comprensible. Cuidado con las colas para comprar comida en las horas punta. Prevean llevar su propio tentempié.