Visitar el Castillo de Gradara
¿Acaso las Marcas permiten viajar en el tiempo? Al recorrer esta magnífica región del este de Italia, uno siente la tentación de creerlo. Bañada por el mar Adriático, la zona esconde en su interior pueblos con un encanto especial. Gradara es uno de ellos, inmortalizado por Dante en la Divina Comedia. Esta ciudad, profundamente vinculada a su pasado medieval, es inseparable de su fortaleza. El Castillo de Gradara, que domina todo el valle, es una mezcla sublime de arquitectura excepcional, intrigas novelescas, juegos de poder y amor. Su museo y su camino de ronda lo convierten en un lugar atemporal cuya visita resulta fascinante.
Guerras de señores y familias ilustres
Pocos edificios están tan bien conservados como el Castillo de Gradara. Aunque sus orígenes se remontan a cerca de 1150, fueron los Malatesta quienes finalizaron su construcción en 1200. Esta familia de señores fue la primera de una lista tan ilustre como extensa. Por aquí pasaron los Montefeltro, Griffo, los Sforza, los Borgia e incluso los della Rovere, quienes dejaron su impronta y sus ambiciones. Muchos avatares marcaron la historia de este edificio de dos recintos, uno de ellos con más de 800 metros de extensión. Estos círculos de murallas y fortificaciones no dejan lugar a dudas sobre su claro papel militar. El camino de ronda es un punto fuerte del recorrido, ya que ofrece una vista panorámica inigualable sobre las colinas y el mar. Hoy en día, a través de sus salas, se suceden las obras de arte, desde un fresco de Aspertini hasta un retablo de Andrea Della Robia, lo que demuestra que su interior es espléndido. Es imposible ignorar que en este suntuoso corazón tuvo lugar la trágica historia entre Paolo y Francesca en 1248, convertida en eterna gracias a Dante. De este sitio belicoso, guarida de milicias reales, el poeta hizo un auténtico símbolo del amor. Un museo histórico con objetos antiguos, armas y vestimentas pone de relieve la intensa vida de este pasado excepcional, y la visita a las cuevas de toba la culmina con énfasis.
El castillo de Gradara, que data de la época medieval, se conserva increíblemente bien. El interior cuenta con varias estancias que aún conservan el mobiliario de la época. Se exponen algunos objetos antiguos, como armas o vestimentas.
No duden en recorrer las murallas para disfrutar de las vistas panorámicas de los alrededores.