Yokdzonot, el santuario acuático de la comunidad maya
A menos de treinta minutos de Chichén Itzá, un cenote logra escapar de las rutas turísticas saturadas. El Cenote Yokdzonot, cuyo nombre maya significa "sobre el cenote", sumerge sus aguas cristalinas a veintidós metros bajo la superficie. Las raíces y lianas ancestrales descienden por las paredes de piedra caliza hasta alcanzar el agua de color turquesa, creando un entorno donde el tiempo parece detenerse.
¿Por qué merece la pena visitar el Cenote Yokdzonot?
En el año 2005, un grupo de mujeres mayas del pueblo de Yokdzonot formó la cooperativa Zaas Koolen Haá (agua limpia en maya). Durante dos años, tras terminar sus jornadas laborales, dedicaron su tiempo a limpiar y adecuar este espacio natural. De los cincuenta miembros iniciales, solo doce mujeres y cinco hombres completaron este proyecto titánico. Su esfuerzo ha convertido esta cavidad natural en un destino ecoturístico donde todos los ingresos benefician directamente a la comunidad local.
Esta gestión comunitaria marca la diferencia. A diferencia de los cenotes más comerciales, Yokdzonot ofrece una vivencia auténtica y tranquila, con instalaciones bien cuidadas y un personal atento. Aquí no apoyas a una gran empresa, sino que contribuyes a la economía de un pueblo maya.
Un abismo natural espectacular
El cenote forma un círculo perfecto de cuarenta metros de diámetro, con paredes verticales que caen veintidós metros hasta la superficie del agua. Los buceadores no han tocado fondo en los bordes, ya que han alcanzado los treinta y cinco metros de profundidad sin encontrar suelo. Esta inmensidad vertical, enmarcada por la vegetación tropical y las raíces que descienden, genera una atmósfera mística.
Cientos de aves anidan en las paredes de piedra caliza y ofrecen un espectáculo aéreo constante con sus cantos. El agua, de un verde esmeralda translúcido, permite observar a los peces gato nadando con calma. La luz se filtra por la abertura superior y crea juegos de sombras sobre las paredes rocosas.
Bañarse y aventurarse en el cenote
Nadar en aguas sagradas
El acceso al agua se realiza a través de una escalera de madera y piedra tallada en la roca. Algunos escalones son empinados y pueden resbalar con la humedad, pero la estructura es firme y segura. El uso de chaleco salvavidas es obligatorio para todos los bañistas, una norma que garantiza la seguridad en este estanque profundo de cuarenta y cinco metros.
Antes de entrar, deberás tomar una ducha obligatoria para eliminar aceites corporales y cremas solares que podrían dañar el frágil ecosistema del cenote. Este gesto protege la vida acuática y mantiene la claridad excepcional del agua.
Tirolina y rappel para los aventureros
Una tirolina de setenta metros permite sobrevolar el cenote a treinta metros de altura, ofreciendo una perspectiva aérea sobre el abismo. Para quienes buscan emociones fuertes, un descenso en rappel de dieciocho metros por las paredes conduce directamente al agua. Estas actividades se reservan en el lugar pagando un suplemento.
El consejo de amigo: Llega a primera hora, a las 9:00, para disfrutar del cenote con total calma. Los grupos organizados suelen aparecer a primera hora de la tarde tras visitar Chichén Itzá, y así tendrás el privilegio de estar solo en este santuario natural.
Instalaciones y servicios
El recinto dispone de vestuarios, duchas y aseos limpios y bien mantenidos. El restaurante panorámico ofrece una cocina yucateca auténtica elaborada con ingredientes locales, donde los panuchos y el guacamole son platos destacados. Las hamacas bajo las palapas invitan a descansar después del baño. Para los más aventureros, existe una zona de acampada que permite pasar la noche junto al cenote, una experiencia bajo las estrellas.
El aparcamiento cuenta con una decena de plazas. Ten cuidado con personas no autorizadas que podrían intentar cobrarte una tarifa excesiva al llegar. Confirma siempre los precios directamente con el personal de la cooperativa.
Horarios
*Información sujeta a cambios