Visitar la Abadía de Montserrat
A sesenta kilómetros de Barcelona y a 1236 metros de altitud, el Montserrat es un macizo montañoso de formas singulares. La roca, compuesta por antiguos cantos rodados, crea en algunos puntos figuras que parecen esculturas gigantescas, modeladas como conos y picos entrelazados. El entorno es por sí mismo excepcional, y es aquí donde se encuentra la Abadía benedictina de Santa Maria de Montserrat. En el siglo IX, cuatro capillas constituían lo que con el tiempo se convertiría en un centro de peregrinación fundamental.
Un enclave dedicado a la Virgen Negra
Se dice que la fe mueve montañas, pero en Montserrat, parece que las construye. En el año 880, unos pastores aseguraron haber visto una luz y escuchado una melodía surgir de la montaña al caer la noche. El fenómeno se repitió cuatro veces, lo suficiente para que el obispo acudiera al lugar. En una gruta, que más tarde se convertiría en la Santa Cova, habría hallado una imagen de la Virgen. Así se edificó la primera capilla en Montserrat, dando inicio a su tradición como lugar de peregrinación. Un monasterio fue fundado en 1025 y, durante el siglo XII, se añadió una iglesia románica, época en la que también se creó la talla de la Virgen Negra, conocida popularmente como la Moreneta. Hoy, visible en la basílica que data de 1592, es el símbolo de este punto neurálgico del catolicismo. Muchos fieles besan su mano y se le atribuyen poderes de curación. Visitar este complejo religioso, encaramado a 721 m sobre el borde de la montaña, resulta impresionante tanto por su ubicación como por sus edificios. Iglesia gótica, elementos renacentistas como el claustro, una nave de decoración neorrománica y bizantina, una plaza con un jardín por donde discurre un torrente, un altar de piedra y capillas diseñadas por artistas como Utrillo: desde la explanada hasta las arcadas, todo es monumental. El atrio de mármol bicolor y la fachada esculpida del monasterio son hitos arquitectónicos. Un museo con obras de Picasso, Caravaggio, Dalí y Miró completa la oferta de la Abadía de Montserrat, un lugar singular que merece una visita pausada.
No muy lejos de Barcelona, moderna y festiva, esta antigua abadía encaramada en sus picos rocosos te ofrece una experiencia radicalmente diferente. Un lugar improbable, venido de otro lugar y del pasado.