Visitar Tanah Lot
Tanah Lot es el nombre de un islote situado a unos 300 metros de la costa de la isla de Bali, en Indonesia, que alberga uno de los templos hindúes más célebres de la zona: el Pura Tanah Lot. Se trata de uno de los siete templos del mar de Bali. Estos santuarios fueron construidos a lo largo de la costa oeste de la isla de tal manera que, desde cada uno de ellos, es posible avistar el anterior y el siguiente. Es un lugar dedicado a las divinidades marinas, no en vano su nombre significa "tierra del mar" en balinés.
Un magnífico templo hindú sobre una roca
Según la leyenda, el templo se habría construido en el siglo XV después de que Nirartha, un influyente sacerdote hinduista, pasara una noche en el islote y lo declarara sagrado. Durante aquella estancia, los pescadores de la zona se acercaron a rezar y depositar ofrendas. Nirartha consideró que aquel lugar era propicio para venerar al dios del mar y solicitó la ayuda de los pescadores para levantar allí el templo.
El edificio se alza sobre un promontorio rodeado de agua, ya que el puente que antaño conectaba la costa con el lugar sagrado ha desaparecido. Solo es posible acceder a pie durante la marea baja, en momentos concretos del día. En la base del islote, la erosión ha formado diversas cuevas que, según cuenta la tradición, albergan serpientes marinas encargadas de proteger el recinto frente a cualquier intruso.
Un enclave balinés bajo presión turística
Debido a su ubicación en medio del océano y a las espectaculares puestas de sol que se contemplan desde la costa, el templo de Tanah Lot atrae a un gran número de visitantes. En la década de 1980, las autoridades indonesias llevaron a cabo una labor de restauración del islote, cuya estructura amenazaba con desmoronarse. Por ello, una parte de la roca que sostiene el templo en la actualidad es artificial.
La comparación con el Mont Saint Michel es exagerada porque se trata de lugares muy diferentes. Dicho esto, este templo construido en la cima de una península rocosa que puede quedar completamente rodeada por el agua según la marea, tiene un aire a eso.
Lo que me decepcionó un poco es que esperaba encontrar un templo bañado en calma y espiritualidad, pero en realidad estaba un poco agitado y era muy comercial, con tiendas, vendedores que te acosan, muchísima gente... Aun así, el lugar sigue siendo muy sorprendente y merece la visita.