Visitar el Castillo de Peleș
Surge de entre la espesura del bosque como una visión de cuento de hadas, con una arquitectura ecléctica que parece extraída de un relato de fantasía. El Castillo de Peleș fue concebido como residencia estival para el primer rey de Rumanía, Carol I de Hohenzollern, y su construcción se prolongó entre 1873 y 1914. Hoy convertido en museo nacional, alberga 2 000 cuadros y colecciones de artes decorativas que lo sitúan entre los más importantes del país. Situado a los pies del Mont Bucegi, en los Carpates meridionales, esta obra maestra atemporal convierte a la ciudad de Sinaia en una parada obligatoria.Un universo encantador de elegancia singular
Con sus numerosas torretas y fachadas de madera trabajada, el Castillo de Peleș es un monumento que deja huella. Aunque su diseño original sigue el estilo neorrenacentista alemán, se enriqueció con toques neo-otomanos que le otorgan una elegancia rococó muy personal. En su interior, 160 salas despliegan una decoración deslumbrante donde la madera tallada vuelve a ser protagonista, aportando carácter y sofisticación. El edificio ha superado el último siglo sin grandes alteraciones, preservado de la convulsa historia rumana, y desde el fin de la dictadura, el público puede disfrutar de su belleza. Como santuario del arte, sus colecciones poseen un valor incalculable. Entre sus 5000 cerámicas, procedentes de talleres europeos y orientales, destacan piezas de alfarería austriaca, jarrones camafeo neerlandeses, porcelana alemana, loza italiana y variedades persas. Cincuenta relojes, muchos de ellos pertenecientes a la familia real, abren un mundo fascinante donde obras de Patek, de los talleres Edmée Samson y de Samuel Marti parecen detener el tiempo. En cuanto a la cristalería, los 1500 objetos de arte moderno, realizados en cristal de Bohemia o por artesanos de Murano, son piezas extraordinarias. El metal y la plata se aprecian en 5500 obras cinceladas de gran detalle. Este museo atípico, donde cada estancia es un reflejo de un estilo mundano estudiado, custodia tesoros fascinantes, desde sus salones franceses hasta la suite imperial.Horarios
*Información sujeta a cambios
Ya solo con llegar al lugar, por el camino que lleva a la entrada, te quedas impresionado por la belleza de este castillo. El asombro continúa en el interior y en el jardín. La decoración, los muebles y las obras de arte te dan una buena idea de la historia y de la vida de la antigua nobleza rumana.
Un pequeño inconveniente: me pareció un poco mezquino que haya que pagar un suplemento en la entrada para obtener el derecho a tomar fotos.