Un día en el Balneario Széchenyi
De todas las experiencias que ofrece Budapest, sumergirse en el Balneario Széchenyi es, sin duda, una de las más memorables.
Un complejo de arquitectura grandiosa
En pleno Városliget (el Parque de la Ciudad), un espacio arbolado en el distrito XIV, se encuentra este inmenso complejo compuesto por 21 piscinas y baños. El edificio, con una arquitectura neo-renacentista, resulta imponente. Entre sus cúpulas y esculturas, posee un aire regio, y es precisamente a sus pies donde se extienden tres piscinas exteriores. Con un tono ocre que realza el azul del agua, el edificio, inaugurado en 1913, resulta deslumbrante. En este entorno, el baño se convierte en un momento de calma, para disfrutar tanto en verano como en invierno gracias a su agua a una temperatura de entre 28 y 38 grados.
Una larga tradición de bienestar termal
Con 120 manantiales registrados y una tradición que se remonta a la época de los otomanos, el agua termal es un elemento esencial en Budapest. El agua del Balneario Széchenyi es suave pero efectiva, y su composición rica en calcio, magnesio y sodio la convierte en un aliado para diversas dolencias.
El complejo ofrece tratamientos personalizados y curas específicas. El interior es una sucesión de mármoles y mosaicos, donde, además de las 18 piscinas mixtas, un spa con sauna y baño turco hacen de este un espacio elegante y completo.
Un punto de encuentro en Budapest
Aunque bañarse aquí es una costumbre muy arraigada entre los habitantes de Budapest, el lugar se ha convertido en una parada obligatoria para quienes visitan la ciudad. El balneario lleva el nombre de quien era conocido como el mayor húngaro, el mítico István Széchenyi, y todo en él está diseñado para crear una experiencia única.
Las piscinas exteriores son inmensas y, al estar climatizadas, permiten disfrutar de baños inolvidables en pleno invierno. Es un espacio social auténtico, donde algunos se relajan mientras otros juegan al ajedrez, creando una atmósfera casi surrealista. Entre los más grandes, hermosos y singulares, el Balneario Széchenyi te transporta a otra época.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Comparado con Gellert, estos baños están más alejados del centro, son más espaciosos, con 3 piscinas exteriores, incluida una muy grande, que lamentablemente estaba en obras cuando estuve allí. En una de las piscinas exteriores pequeñas hay algunos chorros de masaje y una especie de río con corriente circular que divertirá a pequeños y mayores.
Dentro, una sucesión de piscinas y saunas de diferentes temperaturas, incluida una muy caliente con un recipiente de hielo que te espera fuera. Por cierto, lo probé y esperaba quedarme paralizado al cubrirme de hielo, pero no fue así. También hay una sauna donde se respira aire salado (¿tendrá propiedades terapéuticas?). Por supuesto, hay baños turcos.
Pagando un suplemento, hay un spa de cerveza, que no llegué a probar.
Visitad el parque de alrededor, es bonito, tiene un puesto de comida que hace unos langos buenísimos y un castillo muy hermoso.