Visitar el Parque de la Pépinière, el pulmón verde de Nancy
En el corazón de la ciudad ducal, a pocos pasos de la famosa Place Stanislas, el Parque de la Pépinière se extiende a lo largo de más de 21 hectáreas. Es mucho más que un simple jardín público. Se trata de un lugar de memoria y vida donde el susurro de las hojas se mezcla con las risas de los niños y el eco de los siglos pasados. Su estructura, heredada de su pasado como vivero real, le otorga un encanto único.
¿Por qué la Pep es tan querida por los habitantes de Nancy?
Fundada en el siglo XVIII por Stanislas Leszczynski, duque de Lorena, su propósito original era cultivar los árboles destinados a bordear los caminos del reino. Convertido en parque público en 1835, ha conservado su trazado de senderos rectilíneos, ofreciendo largas perspectivas sombreadas que resultan ideales para pasear, hacer jogging o simplemente disfrutar de una pausa fuera del tiempo. Es el punto de encuentro de todas las generaciones.
Un parque con mil rostros
Lejos de ser un espacio uniforme, la Pépinière se compone de un mosaico de ambientes y actividades. Cada visitante puede componer su propia partitura entre naturaleza, cultura y entretenimiento. El parque evoluciona con el paso de las estaciones, desde los colores flamantes del otoño hasta la frescura de la maleza en verano.
Jardines dentro del jardín
La diversidad vegetal es una de las mayores riquezas del parque. En su centro, una magnífica rosaleda de 5 000 m² perfuma el aire durante la temporada estival, presentando una colección de rosas antiguas y modernas. Más allá, los parterres de flores coloridas y un reloj floral puntúan el paseo, mientras que árboles centenarios, como los majestuosos plátanos, vigilan a los paseantes.
Un paraíso para las familias y los deportistas
El parque es un inmenso terreno de juego donde cada uno encuentra su espacio. Los más pequeños se dirigen espontáneamente hacia el área de animales para saludar a los gamos, las cabras y los pavos reales, o disfrutan de los tiovivos y las amplias zonas de juegos. Para los mayores, las actividades no faltan:
- Minigolf para partidas intensas.
- Terrenos deportivos de acceso libre para baloncesto o fútbol.
- Boulodrome (pista de petanca) para los aficionados a este juego.
- Varios puntos de restauración para tomar un gofre o una bebida fresca.
El consejo de amigo: Los amantes del arte y la historia no deben perderse la estatua del pintor Claude le Lorrain, una obra poderosa realizada por Auguste Rodin. Busquen también el quiosco de música de estilo oriental, uno de los más hermosos de Francia, que acoge conciertos regularmente durante la temporada estival, ofreciendo un paréntesis musical gratuito.
Es el parque imprescindible de la ciudad si tienes poco tiempo. Situado en pleno centro, se accede fácilmente desde la place de la Carrière o la place Stanislas. Un pabellón verde muy bonito con adornos dorados merece la pena verlo. El parque cuenta también con un pequeño zoo, con pavos reales, ovejas, carruajes y un espejo de agua que encantarán a los niños. Es el lugar ideal para hacer una pausa o un pícnic.