La Grande Plage en resumen
Situada en el corazón de Biarritz, una elegante localidad del País Vasco donde el surf y el golf son protagonistas, la Gran Playa ofrece una vista magnífica al faro del Cap Saint-Martin y permite, durante los días de buen tiempo, disfrutar de los placeres del océano Atlántico. Fuera de temporada, su aspecto es más natural y salvaje. Dominada por la colina de las hortensias, sus alrededores incluyen un jardín público, una piscina y el Casino Barrière, de estilo art déco. Admirar la puesta de sol sobre el mar mientras tomas un café es una experiencia muy recomendable.
Cercana a comercios, cafeterías y restaurantes, la Gran Playa, muy frecuentada en temporada alta, mantiene un ambiente familiar y dinámico. Sus tiendas de rayas y sus numerosos clubes infantiles la convierten en el lugar predilecto de las familias.
Apodada la reina de las playas o la playa de los reyes, la Gran Playa es famosa desde el siglo XIX, cuando Napoleón y Eugenia la eligieron como su lugar de veraneo predilecto, atrayendo así a toda la alta sociedad europea. Allí construyeron la ineludible Villa Eugénie y su Hôtel du Palais, cuya fachada roja se ilumina día y noche. Convertido en palacio en 2011, el Hôtel du Palais simboliza el refinamiento de Biarritz y encarna la excelencia francesa.
Fue también en 1865 cuando acondicionaron el rocher de la Vierge (roca de la Virgen), donde se instaló la célebre estatua. El origen de este proyecto fue la construcción de un dique para proteger el puerto. Incluso se creó una pasarela de madera que lo unía con la orilla. Si tienes tiempo, pasea por la agradable explanada que conecta con el rocher du Basta (roca del Basta). En cualquier época del año, la vista de las montañas españolas resulta soberbia y la brisa marina, revitalizante. Si decides caminar al pie de los acantilados, ¡presta atención a los horarios de las mareas!
En Biarritz, la playa está en el centro de la ciudad. ¡No hace falta que cojas el coche para ir! Está frente al casino y al Hôtel du Palais, que fue la residencia de vacaciones de la emperatriz Eugenia, la mujer de Napoleón III. Es una playa donde te cruzarás tanto con surfistas que vienen de todo el mundo como con turistas de Francia o de otros lugares. ¡Pero es difícil cruzarse con un biarrot por allí!