Visitar la Ópera de Sídney
Es imposible pasar por alto la Ópera de Sídney durante un viaje a Sídney, la capital del estado de Nueva Gales del Sur. Su estructura se distingue desde la distancia al aproximarse al puerto, ubicada entre un extenso parque arbolado y el emblemático puente Harbour Bridge. La forma del edificio despierta tanto admiración como curiosidad: ¿es un velero, una concha marina? Como sede de la Ópera de Australia, la Compañía de Teatro de Sídney y la Orquesta Sinfónica de Sídney, es un epicentro cultural que recibe a artistas de todo el mundo para sus presentaciones.
Su historia
Todo comenzó en la década de 1940, cuando el primer ministro Joseph Cahill decidió construir un monumento a la altura de las ambiciones culturales de Sídney. Se lanzó un concurso de proyectos en el que participaron arquitectos de todo el mundo. En 1957, fue seleccionado el danés Jørn Utzon, un arquitecto entonces desconocido. Él mismo declaró: "Quería que esta forma fuera algo vivo, que al pasar junto a ella siempre ocurriera algo, que nunca te cansaras de mirarla recortándose contra las nubes y jugando con el sol". La obra debía durar tres años y costar 7 millones de dólares australianos (4,3 millones de EUR aprox.), pero los plazos y el presupuesto se dispararon hasta alcanzar quince años de trabajo y más de 100 millones de dólares australianos (61,5 millones de EUR aprox.). La Ópera de Sídney fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2007 y hoy atrae a millones de visitantes.
Cómo visitarla
No es posible recorrer el interior de la Ópera de Sídney por libre. Deberás reservar una excursión guiada o asistir a una representación cultural. La primera opción te permitirá contar con las explicaciones de un guía y descubrir en detalle la compleja estructura del edificio. Si sueñas con ver una ópera, es necesario reservar tus entradas con mucha antelación, a veces con meses o incluso un año de margen. No obstante, la experiencia merece la pena gracias a la acústica excepcional del recinto.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Ya sea bajo el sol en pleno día, al final de la tarde o incluso en plena noche, quedé fascinado por este monumento cuya forma y colores se integran a la perfección en el paisaje.
Me hubiera encantado visitar el interior, y por qué no, asistir a un espectáculo. No tuve la oportunidad.