Visitar la Ópera de Estrasburgo
En Estrasburgo, dentro del departamento de Bas-Rhin, se alza un teatro de ópera tan conocido por sus representaciones como por las seis musas que decoran su fachada. Este edificio fue declarado monumento histórico en 1921.
Historia
Originalmente, en el extremo noreste de la Place Broglie (Plaza Broglie) se encontraba otro teatro, pero un incendio lo destruyó por completo el 30 de mayo de 1800.
En 1804 comenzaron las obras para erigir la nueva ópera en el mismo lugar. Los planos fueron trazados por el arquitecto Nicolas Jean Villot y el ingeniero Casimir Robin se puso al frente del proyecto. La construcción finalizó en 1821 y resultó ser un pozo sin fondo para las arcas municipales. El presupuesto inicial era de 300 000 francos, pero el coste final superó los 2 millones, obligando al ayuntamiento a vender terrenos para recuperar capital.
Las famosas musas que adornan las columnas de la fachada fueron un encargo realizado al escultor alsaciano Landolin Ohmacht.
En 1854, gracias a una importante donación de Jean-Guillaume-Louis Apffel, la ópera pudo llevar a cabo diversas reformas.
Durante la mañana del 10 de septiembre de 1870, los cañones prusianos destruyeron parcialmente el edificio. Sin embargo, ya en 1872 se inició la reconstrucción y el teatro fue renovado siguiendo su diseño original, bajo la supervisión de Jean Geoffroy Conrath.
En 1962 se fundó la Opéra National du Rhin (Ópera Nacional del Rin), una institución nacida tras la fusión de los conjuntos de Estrasburgo, Mulhouse y Colmar.
Hubo un tiempo en que se planteó la construcción de una nueva ópera, pero debido a su elevado coste, en 2011 se decidió invertir 40 millones de euros en la rehabilitación integral del edificio actual.
La Ópera de Estrasburgo
La Ópera de Estrasburgo propone una programación variada para llegar a todo tipo de público. Ofrece representaciones de grandes clásicos, a menudo con enfoques renovados, pero también ballets y óperas con temas y puestas en escena más modernas.
Un lugar de referencia para los amantes de la danza y el género lírico.
Un edificio magnífico que hay que visitar sí o sí. Y si no tenéis tiempo, pero estáis por la zona de la place Kléber, tomad el callejón que queda opuesto a la Fnac respecto a la estatua... Y os lo encontraréis en 5 min andando, solo para admirar el exterior, que también es muy bonito...
Las representaciones tienen precios "normales", pero también un buen número de entradas a precios extremadamente reducidos. Del mismo modo, a menudo hay entradas baratas el mismo día de las representaciones.
No lo dudéis: