Visitar la playa de la Nova Icària
La playa de la Nova Icària se acondicionó a finales de la década de 1980 en Barcelona, como parte de la profunda renovación urbana que vivió la ciudad con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992. La zona estaba ocupada anteriormente por grandes almacenes industriales y por barracas donde vivían miles de familias en situación precaria, conocidas como el Somorrostro. La remodelación permitió crear nuevos frentes litorales y espacios públicos de calidad, ideales para pasear y disfrutar del tiempo libre. El proyecto urbanístico impulsado por las autoridades durante los Juegos Olímpicos de 1992 fue un éxito y se convirtió en un referente internacional, lo que hoy se conoce como el Modelo Barcelona.
Una playa creada tras los Juegos Olímpicos de 1992
La playa de la Nova Icària se encuentra justo al lado del Port Olímpic (Puerto Olímpico) de Barcelona, que fue sede de las pruebas de vela en 1992 y albergó la villa de los atletas. Para la ocasión, toda el área fue rehabilitada, el agua de mar se descontaminó y el entorno se transformó en amplios paseos marítimos.
Hoy en día, desde la arena de la Nova Icària, se pueden ver de fondo las torres gemelas construidas para los Juegos Olímpicos de 1992. Una escultura en forma de pez metálico, diseñada por Frank Gehry, decora las inmediaciones del litoral. Justo al lado, el antiguo puerto deportivo se ha convertido en una zona muy frecuentada, rodeada de numerosos restaurantes.
Una playa tranquila y familiar en el centro de Barcelona
Con 415 metros de longitud, la playa ofrece arena fina y una amplia dotación de instalaciones recreativas, como parques infantiles, mesas de ping-pong, canastas de baloncesto y dos canchas de voleibol. Además, es posible practicar diversos deportes náuticos, incluyendo excursiones en velero, catamarán, kayak, paddle surf, windsurf y cursos de submarinismo.
De todas las playas de fácil acceso en el centro de Barcelona, esta es quizá mi favorita: arena fina que limpian con frecuencia, zona de no fumadores (¡así que nada de colillas!), un poco menos de gente que en la Barceloneta, duchas, bares y restaurantes geniales.