Visitar el Parque Balboa
El Parque Balboa es una referencia clave en California. Situado en San Diego, abarca una superficie de casi 5 km². Su nombre rinde homenaje al célebre explorador español Vasco Núñez de Balboa. Se trata de uno de los parques más antiguos de Estados Unidos, ya que el ayuntamiento aprobó su creación en 1868.
Las actividades
El parque ofrece una oferta cultural muy amplia. En sus instalaciones se reparten 17 museos, lo que permite que cada visitante encuentre un tema de su interés. Tanto si prefieres el arte, la historia, la ciencia, la fotografía o el deporte, encontrarás algo a tu medida.
También podrás disfrutar de representaciones de artes escénicas en alguna de sus salas de concierto o en uno de los tres teatros presentes en el recinto.
Este espacio alberga además el zoo de San Diego, que cuenta con una historia particular. En 1915, durante la Exposición Panamá-California celebrada en el Parque Balboa, los animales exóticos que formaban parte de la muestra fueron abandonados en el lugar. Una asociación se formó entonces para rescatarlos y así nació el zoológico. Es uno de los pioneros en el concepto de zoo sin jaulas, lo que permite a los visitantes observar a los animales en un entorno más natural. Con 4000 ejemplares repartidos en 40 hectáreas, es una parada esencial para los amantes de la naturaleza.
Los jardines botánicos del Parque Balboa
Dentro del parque existen 14 jardines botánicos, cada uno con su propio estilo y encanto. Podrás recorrer el jardín desértico, el jardín de rosas, el jardín japonés o el estanque de los lirios, para terminar tu ruta en la San Diego Floral Association (Asociación floral de San Diego). Es un recorrido que resulta a la vez instructivo y diferente al entorno urbano.
El Parque Balboa es una atracción fundamental de San Diego, llena de rincones interesantes en el corazón de esta ciudad costera de California.
Desafortunadamente solo tuve 3 horas para recorrer este parque inmenso, así que no pude verlo todo, ni mucho menos, pero lo que pude ver me dejó con ganas de volver en mi próximo viaje.
Se pueden ver todos los días danzas tribales que son magníficas, tuvimos la suerte de encontrarnos con una de ellas, de la tribu de los "Chamorros".
La arquitectura, la decoración, los jardines, todo es magnífico. Es difícil creer que estás en la ciudad cuando caminas por este parque.
Lo que más me gustó fue el jardín japonés, lleno de calma y serenidad, es un parque que yo calificaría como relajante.
Se encuentran muchas actividades: orquestas, sesiones de fotos de modelos, solos de todo tipo, vendedores ambulantes...
Una parte de este parque está ocupada por una reserva que trabaja en la preservación de ciertas especies, vale la pena darse una vuelta por allí.
Para hacerlo todo, seguramente necesitaremos 2 días completos para poder disfrutar de todo.
Lo recomiendo encarecidamente.