Visitar el Museo Cenacolo Vinciano
La última comida compartida entre Jesús y sus apóstoles es, sin duda, una de las pinturas más famosas del mundo. La Última Cena de Leonardo da Vinci es una obra única, una de las más magistrales de todos los tiempos. Aunque muchos misterios la rodean y persisten, contemplarla no es uno de ellos, ya que se encuentra en el Museo Cenacolo Vinciano, un espacio de exposición situado en el refectorio del antiguo convento dominico de Santa Maria delle Grazie. En pleno corazón de Milán, luminosa ciudad de arte y cultura de Lombardía, este edificio gótico cuya ábside incluye una cúpula de 20 m que alcanza los 40 m de altura resulta impresionante y hace que la visita sea deslumbrante, en todos los aspectos.
Un muro de 8,80 m de genialidad y misterio
Desde la Edad Media, son numerosos los comedores de monasterios que han sido decorados con una representación de la Última Cena. En Santa Maria delle Grazie, por encargo de Ludovico Sforza, duque de Milán, Leonardo da Vinci comenzó su obra en 1494 y la habría terminado en 1498. El pintor ya era el más popular de la época. La obra es excepcional, una pintura mural de 4,60 m de alto y 8,80 m de ancho que parece prolongar la sala y desprende tanta vida que resulta hipnótica. Jesús preside el centro de una mesa junto a los doce apóstoles en su última cena antes de la crucifixión, y da Vinci plasmó las diversas reacciones tras el anuncio de la futura traición de uno de ellos. Al analizarla, los expertos se pierden ante sus enigmas y el paso del tiempo solo ha añadido un aura de misterio a esta frágil obra maestra. Realizada con temple y óleo, ha tenido que ser renovada para restaurar sus colores. La visita se realiza en grupos reducidos dentro de una basílica suntuosa cuya tribuna de Bramante es monumental. El conjunto, que incluye la Crucifixión de Giovanni Donato Montorfano, está inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Esta pequeña basílica no tiene nada de excepcional, salvo que alberga la famosa obra de Da Vinci, La última cena. Un lugar imprescindible que ver en Milán. Es cierto que esta última no está necesariamente bien puesta en valor. A pesar de que el número de visitantes es limitado, hay muchísima gente. Debéis reservar vuestra entrada con antelación sin falta.