Visitar el Parque Nacional Iguazú
Si Argentina tiene unos pulmones, estos se encuentran sin duda en el Parque Nacional Iguazú. Este espacio de casi 70.000 hectáreas es un gigantesco soplo de aire puro, reconocido con toda justicia como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Más allá del aire fresco, los viajeros pueden admirar las 275 cascadas de Iguazú, con alturas que oscilan entre los 40 y los 80 metros. Se alinean en un paraje de vegetación exuberante a lo largo de una falla geológica que dibuja un arco de círculo. Es el entorno ideal para capturar fotografías espectaculares y llevarse un recuerdo imborrable del viaje. Al adentrarse en el corazón de la selva subtropical, descubrirás una flora y fauna protegidas, con especies tan hermosas como fascinantes. Para recorrer el parque con comodidad, te recomendamos llevar calzado de montaña adecuado y suficiente agua para mantenerte hidratado.
Un periplo inolvidable
Para cualquier visitante, el Parque Nacional Iguazú ofrece espectáculos naturales que no te puedes perder. Además de las famosas cascadas, existe un bioma forestal único que merece toda tu atención. Como vestigio de la selva atlántica, este inmenso territorio verde alberga cerca de 2.000 especies vegetales, incluyendo 80 variedades de árboles, y 400 especies de aves. Entre ellas destaca el águila harpía, el ave rapaz más grande y poderosa de la selva tropical. Tras contemplar tanta riqueza natural, quizás te apetezca descansar un poco bajo el sol. Es el momento perfecto para seguir un sendero que atraviesa la densa vegetación y conduce a una piscina natural junto a una pequeña cascada. Un entorno idílico para relajarse.
Para llegar a las cataratas del Iguazú, lado argentino, ¡nada más fácil! Hay autobuses regulares (cada 20 min) que salen de la terminal de autobuses de Puerto Iguazú hacia el Parque Nacional Iguazú.
Una vez allí, todo es simplemente grandioso y está hecho para que el turista pueda apreciar las cataratas en toda su majestuosidad.