Nos fuimos de viaje durante 3 días a Coron, una isla declarada reserva nacional situada al norte de la provincia de Palawan, en Filipinas. Aquí os cuento nuestra experiencia.
La organización del viaje
Salimos desde el aeropuerto Aquino en Manila, la capital filipina, rumbo al aeropuerto provincial Francisco Reyes de Busuanga Coron en un vuelo de una hora en una avioneta.
Habíamos reservado un paquete de vuelo + hotel en oferta a través de una agencia de viajes local, que salía mucho más económico que comprar los billetes y el alojamiento por separado. Actualmente, los vuelos Manila-Coron son bastante caros (+ 200 euros ida y vuelta).
Una vez en el aeropuerto, tuvimos que alquilar una furgoneta para llegar al pueblo de Coron y a nuestro hotel.

Nos alojamos en el hotel Sunz en Coron, regentado por un coreano. Recomiendo este hotel, que se encuentra a las afueras del centro. Se puede usar un triciclo de forma gratuita para ir al pueblo.
Es un hotel pequeño formado por una especie de cabañas de madera con techos de hojas de palma.




Nuestra excursión en barco
Pasamos 3 días en la isla, tiempo suficiente para recorrerla y aprovechar para conocer a los lugareños. Coron se extiende unos veinte kilómetros de norte a sur y hasta 8 kilómetros de este a oeste. Como mencioné anteriormente, todo este territorio está protegido desde que se integró en una reserva nacional creada en 1967. El lugar es conocido por los buceadores debido a la claridad de sus aguas y también por los pecios de barcos japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

Alquilamos un barco con una guía que nos llevó a las islas vecinas y a los lugares de interés. Nuestra guía fue fantástica: nos descubrió rincones paradisíacos, nos proporcionó el equipo de esnórquel y ¡nos preparó unos platos excelentes!
El barco que alquilamos es una banka, una embarcación tradicional filipina. A bordo, pudimos recorrer gran parte de la isla:
- Kayangan Lake
- Twin Lagoon
- Barracuda Lake
- Coral Garden
- Coron Bay
- Banol Beach
- y Banana Beach
Kayangan Lake
En el Kayangan Lake, el agua dulce se mezcla con la del mar. Para acceder, hay que subir una colina y bajar por unas escaleras de bambú.
Hay bastante gente, pero el entorno es muy agradable para relajarse y hacer fotos.


Después, continuamos nuestro paseo en barco.
Twin Lagoon
Para llegar a Twin Lagoon, hay que navegar bajo una roca que sobresale sobre el agua, y se llega a un lago de aguas turquesas. Son dos lagunas que están una al lado de la otra, por eso las llaman "twin" (gemelas). El agua estaba un poco fresca.
Banana Island y mi flechazo con Banol Beach
Hicimos una parada en Banana Island para comer y luego fuimos hacia Banol Beach (mi lugar favorito). Banol Beach es una playa un poco escondida en una isla en medio de la nada. Allí comimos (¡¡¡otra vez!!!). La playa es pequeña, pero ofrece unas vistas espectaculares gracias a los picos rocosos que se alzan a nuestro alrededor; es realmente magnífica.
Barracuda Lake
Luego pusimos rumbo al Barracuda Lake, un lago al que les encanta ir a los buceadores con botella porque es muy profundo y el agua es cristalina. ¡No os preocupéis, no hay barracudas! Se accede a través de unas escaleras de bambú.
El monte Tapyas y visitas a pie
Al día siguiente, fuimos al Mt. Tapyas muy temprano por la mañana. Es bastante exigente porque hay que subir cientos de escalones, pero merece mucho la pena, sobre todo para ver el amanecer.
De vuelta en el pueblo de Coron, disfrutamos del pequeño centro con su mercado y los restaurantes que preparan especialidades locales.
Me gustó Coron porque es una isla que ha conservado su autenticidad y no está masificada por el turismo. La gente es muy amable y acogedora. Es un lugar protegido desde el punto de vista medioambiental, lo cual es muy positivo. Explorar los corales y los pecios japoneses rodeado de miles de peces es una experiencia increíble.
Espero poder volver en el futuro y no llevarme la desagradable sorpresa de ver los efectos del turismo de masas si este llegara a desarrollarse de forma caótica.








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