Campamento base del Everest: el trekking que arruina todos tus demás viajes

Traducido del francésVer original

Dos semanas, un valle glaciar y la montaña más grande de la Tierra: descubre por qué el trekking al campamento base del Everest es imprescindible.

Hay un momento en la ruta hacia el campamento base del Everest en el que el bosque se abre y los Himalayas por fin se dejan ver. Suele ocurrir en algún punto más allá de Tengboche. Te detienes un segundo, no por el cansancio, sino porque no terminas de creer lo que estás viendo. Ese instante es la razón por la que la gente cruza el mundo para hacer esta caminata.

Lo que hace que este trekking merezca la pena

Everest Base Camp no es una ascensión técnica. No hay cuerdas ni un asalto final a la cima. Pero que eso no te engañe. Sigue siendo una auténtica prueba física y mental, y esa es una de las razones por las que la gente la ama tanto. En unos 12 o 14 días, caminas desde la pequeña pista de aterrizaje de montaña en Lukla, pasando por pueblos sherpas y antiguos monasterios, cruzando puentes colgantes cubiertos de banderas de oración y subiendo hasta los 5.364 metros sobre el nivel del mar. Acabas de pie a la sombra de la montaña más alta de la Tierra.

Un buen plan de trekking importa mucho aquí. Días de descanso suficientes para ayudar a tu cuerpo a adaptarse a la altura, grupos más pequeños para que no se sienta como una multitud y guías que realmente conozcan el sendero y a la gente que vive a lo largo de él. Esos pequeños detalles acaban marcando una gran diferencia hacia el día seis o siete.

Unas cuantas razones por las que esta ruta destaca

Las vistas son cada vez mejores.

Empiezas entre bosques de rododendros y pastos de yaks, para luego adentrarte en valles glaciares con picos que superan los 6.000 e incluso los 8.000 metros. Namche Bazaar, el monasterio de Tengboche y el glaciar Khumbu parecen pequeños mundos en sí mismos.

Caminas por un lugar real y lleno de vida.

La región de Khumbu es el hogar del pueblo sherpa. Pasas por aldeas, casas de té y monasterios que la gente sigue utilizando a diario. No es un sendero creado solo para turistas. Es el hogar de alguien.

No necesitas experiencia en escalada.

Eso sí, requieres una forma física decente y algo de tozudez. Si puedes con rutas de varios días a gran altitud, esta caminata está al alcance de la mayoría de los adultos sanos.

Unos buenos guías marcan una gran diferencia.

Guías sherpas que conocen la montaña, etapas diarias sensatas y la ayuda de porteadores para no cargar con todo tú mismo. Todo eso te permite disfrutar de verdad del viaje en lugar de limitarte a sobrevivir.

Kala Patthar podría ser el verdadero plato fuerte.

La mayoría de los senderistas hacen una excursión matutina al amanecer hasta Kala Patthar, a 5.545 metros. Mucha gente dice que las vistas desde allí superan al propio Campo Base, ya que desde ese punto se puede ver el Everest con total claridad.

Cómo suelen desarrollarse los días

Días 1 y 2: Vuelo a Lukla, caminata hacia Phakding y continuación hasta Namche Bazaar, el último pueblo real antes de adentrarse en la alta montaña.

Días 3 y 4: Descanso y aclimatación en Namche, con una pequeña ruta secundaria para disfrutar de las vistas del Everest, el Lhotse y el Ama Dablam.

Días 5 al 8: Continuación de la marcha por Tengboche, Dingboche y Lobuche, ganando altura lentamente con días de descanso programados.

Días 9 y 10: Llegada al campamento base y madrugón para subir al Kala Patthar antes del amanecer.

Días 11 al 14: Descenso por el valle de regreso a Lukla para tomar el vuelo de salida. El camino de bajada suele hacerse más rápido y se aprecian mejor los paisajes, ya que el cuerpo no tiene que luchar tanto contra la altitud.

Ten en cuenta que los días exactos y las paradas pueden variar según las fechas de tu trekking, la temporada y la meteorología. Conviene revisar un itinerario actualizado antes de reservar nada.

Unos cuantos consejos sinceros antes de irte

Entrena durante meses, no días. Aquí el estado físico importa más que la experiencia. Sube escaleras, haz rutas por colinas, trabaja tu cardio y dale a tu cuerpo tiempo para prepararse.

La altitud es el verdadero reto, no la distancia. Ve despacio, bebe más agua de la que creas necesaria y tómate en serio los días de descanso, incluso los días en que te sientas bien.

Lleva ropa por capas. Puede hacer calor bajo el sol directo y helar en cuanto pasas a la sombra.

Los mejores meses para ir suelen ser de marzo a mayo, o desde finales de septiembre hasta noviembre, cuando los cielos tienden a estar más despejados.

En pocas palabras

El Campo Base del Everest no es solo una foto para tus redes sociales. Son dos semanas caminando por algunos de los paisajes más espectaculares del planeta, durmiendo en casas de té regentadas por familias que llevan generaciones acogiendo a senderistas, y poniendo a prueba tu resistencia a la altitud de una forma que cambia tu perspectiva sobre tus propios límites. Una vez que la logística de la ruta pasa a un segundo plano, lo único que queda eres tú, la montaña y el motivo por el que viniste desde el principio.

¿Has hecho el trekking al Campo Base del Everest o todavía lo tienes pendiente en tu lista? Comparte tu historia con la comunidad de Avygeo. Este es exactamente el tipo de viaje que merece la pena contar como se debe, y no solo publicar una vez y olvidar.

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