#1 Argel
Argel requiere tiempo y curiosidad. Entre las cuestas de su milenaria Casbah y los bulevares de estilo haussmanniano del centro, la capital argelina despliega una mezcla de influencias otomanas, francesas y bereberes. Sus palacios olvidados, mezquitas centenarias, la basílica que vigila la bahía y el jardín botánico azotado por la brisa marina narran una historia que pocos viajeros han escuchado todavía. Se trata de una gran metrópoli africana donde apenas verás turistas, y precisamente ahí reside su mayor atractivo.