Visitar Canberra, una capital injustamente desconocida
A menudo eclipsada por Sydney o Melbourne, Canberra, la capital de Australia, es un destino interesante para quienes buscan explorar un lugar más tranquilo pero cargado de historia, cultura y naturaleza. Diseñada desde cero en 1913 como sede política y administrativa, Canberra sorprende por su planificación geométrica integrada en grandes espacios verdes, museos de alto nivel e instituciones nacionales. Si te apetece descubrir una faceta distinta del país, aquí tienes los motivos para incluirla en tu itinerario.
Una ciudad planificada con espacios verdes abiertos
Canberra destaca por su urbanismo pensado al detalle. Construida en torno al lago artificial Burley Griffin, la ciudad ofrece amplias zonas despejadas y vistas panorámicas, especialmente desde el Mont Ainslie, que regala una perspectiva clara del eje central de la capital, desde el Mémorial australien de la guerre hasta el Parlement.
Los aficionados a la naturaleza disfrutarán con la variedad de parques. El Jardin botanique national d’Australie es un espacio clave para conocer la flora local, mientras que el parc naturel de Namadgi, a poca distancia, permite hacer rutas de senderismo y observar fauna autóctona, como canguros y emúes. Si prefieres moverte en bicicleta o caminando, las orillas del lac Burley Griffin cuentan con senderos que recorren el paisaje urbano con tranquilidad.
Un patrimonio político e histórico de peso
Como centro del poder político australiano, una visita al Parlement australien es fundamental para entender la historia del país. Es posible acceder a sesiones parlamentarias y recorrer la arquitectura moderna de este edificio emblemático.
El Mémorial australien de la guerre es otra parada imprescindible. Este museo documenta los conflictos militares en los que ha participado el país y funciona como un espacio de memoria. Su colección de objetos, junto con sus exposiciones interactivas, lo convierten en uno de los centros museísticos más relevantes de Australia.
Un centro cultural en constante movimiento
La oferta cultural de Canberra es amplia. La Australian National Gallery alberga una colección destacada de arte nacional e internacional, con un área específica dedicada a los artistas aborígenes que recorre la evolución artística del país desde sus raíces hasta la actualidad.
Para quienes viajan con curiosidad científica, el Questacon, centro nacional de ciencia y tecnología, dispone de instalaciones interactivas. La ciudad también celebra eventos como el Canberra Balloon Spectacular, donde decenas de globos aerostáticos sobrevuelan el lago Burley Griffin al amanecer, una estampa habitual en los cielos de la capital.
Qué ver en los alrededores
Canberra es una base excelente para explorar la región. A poca distancia en coche se encuentran los viñedos de Murrumbateman, una zona perfecta para una excursión de un día donde realizar catas de vinos locales en un entorno rural.
En invierno, los amantes de la nieve pueden acercarse a las stations de ski de las Snowy Mountains, situadas a pocas horas de la ciudad. La región ofrece opciones tanto para quienes buscan rutas de senderismo en verano como para los aficionados a los deportes de invierno.
Cuándo ir
La mejor época para visitar Canberra es durante la primavera (septiembre a noviembre) o el otoño (marzo a mayo), cuando las temperaturas son suaves. Estos meses coinciden con eventos como el festival de flores Floriade y ofrecen condiciones ideales para caminar por los parques. En verano el calor puede ser intenso, mientras que el invierno es bastante frío.
Cómo llegar
La mayoría de los vuelos internacionales conectan a través de Sydney o Melbourne. Desde Sydney, puedes tomar un vuelo interno de una hora o desplazarte en tren o autobús, opciones que tardan unas tres horas en llegar al centro de la capital.
No vine a Australia por Canberra, que es relativamente poco conocida a pesar de ser la capital del país. La había marcado como parada entre Melbourne y Sydney.
No me arrepiento. Es una ciudad muy limpia, con grandes espacios y vistas despejadas, como en el eje del Parlamento al Memorial. Hay algunas actividades para hacer, como precisamente el Parlamento y el Memorial.
Dicho esto, a menos que tengas mucho tiempo, no pases más de 2 días allí, ¡hay tanto que ver en el resto del país!