Moldavia en resumen
Moldavia es un país pequeño de Europa del Este que pasa desapercibido para la mayoría de los viajeros. Sin embargo, este Estado encajado entre Rumanía y Ucrania ofrece una experiencia auténtica y asequible que merece la pena explorar.
Los encantos de la capital moldava
Que Moldavia no sea un destino masificado no significa que carezca de interés. Al contrario, este territorio posee paisajes cuidados, una vida nocturna animada gracias a su población estudiantil y un trato directo y amable. Lo más probable es que aterrices en Chisinau, su capital. Apodada como la ciudad de las siete colinas, destaca por ser una de las urbes con más espacios verdes de Europa. Pasea por los jardines botánicos, recorre el parque Pushkin o explora el Valle de las Rosas. También puedes dedicar tiempo a la cultura en el museo nacional de Historia o caminar por la avenida Stefan Cel Mare, el eje principal para las compras.
Cerca de Chisinau se encuentran dos de las mayores bodegas del mundo. Cricova y Milestii Mici son auténticas ciudades subterráneas que se extienden a lo largo de kilómetros (algunos visitantes incluso alquilan un coche para recorrerlas). Son lugares clave para probar vinos de calidad y comprar botellas de colección. En cuanto a la gastronomía, no te marches sin probar las plăcinte, unas masas rellenas que se sirven tanto en versión dulce como salada.
Monasterios de época y colinas boscosas
A pocas horas de Chisinau se halla la región de Orheiul Vechi, a menudo llamada la Suiza moldava. Es uno de los puntos más atractivos del país, con un relieve suave de bosques y praderas. Allí podrás visitar monasterios, pueblos con encanto y una fortaleza medieval. El monasterio de Curchi es uno de los más destacados y una visita obligada. Si te desplazas hacia el noroeste, en la región de Bucovina, encontrarás monasterios pintados de los siglos XV y XVI, un testimonio histórico protegido por la Unesco por la riqueza de su ornamentación.
Si buscas naturaleza, Moldavia ofrece opciones variadas. Realizar una ruta de senderismo permite disfrutar de panoramas amplios. Para quienes prefieren un toque de misterio, la zona de Rudi, conocida como la "Valle de los lobos", alberga un monasterio escondido en un bosque denso y la cueva de los difuntos.
¿Cuándo ir?
Los mejores meses para visitar Moldavia son la primavera, el verano y el inicio del otoño, cuando el clima es templado. Junio y julio son ideales para aprovechar las horas de sol. Es recomendable evitar el invierno, época en la que las temperaturas pueden caer hasta los -5 grados.
¿Cómo llegar?
La capital de Moldavia está a unas tres horas de vuelo desde las principales ciudades europeas. Un billete de avión a Chisinau suele rondar los 200 euros. También es posible llegar en autobús de larga distancia, aunque el trayecto es considerablemente más largo y requiere varias paradas.