Visitar Puerto de la Cruz en las islas Canarias
Situado al norte de Tenerife, en un entorno natural que atrae a los aficionados al senderismo, Puerto de la Cruz es uno de los destinos con más personalidad de las islas Canarias. Lejos del ruido de las grandes zonas turísticas de sol y playa, este municipio costero conserva su carácter original y ofrece una experiencia mucho más auténtica. Aquí encontrarás paisajes singulares, tradiciones arraigadas y un ambiente acogedor que atrapa a quienes buscan algo diferente. ¿Qué se puede hacer y ver en Puerto de la Cruz?
1. Descubrir la historia y el encanto colonial del centro
Puerto de la Cruz respira autenticidad canaria, especialmente en su casco histórico. Al pasear por sus calles empedradas, verás edificios con fachadas coloridas, huellas de una arquitectura colonial influenciada por España y el comercio de ultramar. La Plaza del Charco es el corazón de la vida local, un espacio sombreado y animado, ideal para sentarse en una terraza, ver pasar a la gente y probar especialidades de la isla en cualquiera de sus cafeterías. No dejes de visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, un templo del siglo XVI que es reflejo del pasado histórico de la ciudad.
2. Explorar el Jardín Botánico, un paraíso para los amantes de la naturaleza
Puerto de la Cruz es un remanso de paz para quienes disfrutan del entorno natural. El Jardín Botánico, conocido como Jardín de Aclimatación de La Orotava, es una parada obligatoria para los interesados en la flora exótica. Fundado en 1788, alberga una impresionante colección de plantas tropicales, palmeras majestuosas y árboles centenarios traídos de todo el mundo. Es un espacio perfecto para caminar entre especies singulares y sumergirse en una atmósfera tranquila, lejos del ritmo de la ciudad.
3. Relajarse en las piscinas naturales de Lago Martiánez
Aunque las playas de arena negra volcánica tienen su encanto, existe una alternativa muy atractiva para bañarse: el Lago Martiánez, un complejo de piscinas de agua salada. Diseñado por el artista local César Manrique, este conjunto es una obra de arte al aire libre que combina jardines, esculturas y cascadas para ofrecer una experiencia de relax total. Además de las piscinas, cuenta con bares y restaurantes donde puedes comer o tomar algo mientras contemplas el océano Atlántico.
4. Excursión al Parque Nacional del Teide
A menos de una hora en coche desde Puerto de la Cruz, el parque nacional del Teide es una visita imprescindible para los amantes de los grandes espacios abiertos. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este parque alberga el monte Teide, un volcán de 3715 metros de altitud, el pico más alto de España, rodeado de paisajes lunares de una belleza singular. Puedes subir en teleférico hasta la cima para disfrutar de vistas espectaculares o recorrer sus numerosos senderos a pie. Además de sus panorámicas volcánicas, el parque cuenta con una flora única, lo que lo convierte en un lugar excelente para la fotografía y el senderismo.
¿Cuándo ir?
La mejor época para visitar Puerto de la Cruz es entre mayo y octubre, cuando las temperaturas son agradables y las lluvias son escasas. Es el momento perfecto para disfrutar de las playas y las actividades al aire libre, aunque el invierno también es muy atractivo, con un clima suave que invita a explorar el centro histórico y los parajes naturales sin la afluencia de turistas propia del verano.
¿Cómo llegar?
Los aeropuertos de Tenerife Norte (TFN) y Tenerife Sur (TFS) se encuentran a 25 minutos y 1 hora de trayecto de Puerto de la Cruz, respectivamente. Compañías como EasyJet, Vueling o Transavia operan vuelos a Tenerife Sur con una duración de 4h 20min y precios que oscilan entre 50 EUR y 400 EUR por un billete de ida y vuelta. Para llegar a Tenerife Norte, los vuelos suelen requerir una escala en Madrid o Barcelona.
Puerto de la Cruz es una localidad costera que me gustó mucho.
Cierto es que es turística, pero a mi gusto menos sobrevalorada que Santa Cruz de Tenerife.
Pudimos salir a correr por allí y descubrir senderos agradables cerca de la ciudad.
En el centro, hay muchos bares y restaurantes, con un ambiente animado y acogedor.
Un destino ideal para combinar relax, deporte y descubrimientos.